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La necedad de un poema necio

Mirilla Indiscreta

Te volvieron a espantar

Quetzal de mi corazón

Otra vez los revoltosos

No se pueden esperar

Confirman ser sediciosos

te mandaron a volar.

Desplumado, avergonzado

En precipitada fuga te fuiste

Tú que comes libertad

Te dieron a probar alpiste.

La Corte reincidente

La constitucionalidad ignora

Se autoproclama inocente

De un plumazo, en una hora.

Ordenan se pare la persecución

A una Corte Suprema

Que olvida la constitución

Sin gloria y muy poca pena.

Y un Congreso abochornado

Obedece la presión

al haberlos sobornado

Solo con la prisión.

Se juntan los organismos

Platican sus Presidentes

Pónganlos en su sitio

Con furia grita la gente.

En la plaza de la Corte

Con muchísima tensión

Se suplica que se corte

La malvada sedición.

La esperanza quedó rota

En aquella reunión

Nunca se tomo nota

Que moría la constitución.

Unas veces reaccionan

Con coraje y mucha casta

Asustan a los que traicionan

Pero sin gritarles ¡Basta!

Siendo pocos, menos de cien

Se crecen en la subversión

Y sobre la gente bien

Vomitan la soberanía junto a la constitución.

El resto de la población

Víctima de sus patrañas

Buscando la corrupción

No logra percibir sus mañas.

Vende-patrias y traidores

Olvidan su libertad, transan la soberanía

¡No existió! ¡Pregonan ya sin rubores!

¡Pegándose al perro grande! ¡Presas de la cobardía!

Si les hablan de elecciones

En el pánico se funden

Sin trampas ni sediciones.

Se acobardan y confunden

Los votos son enemigos

De su tabla de valores

En el fraude y sin testigos

Son maestros los señores.

Son muy pocos, lo repito

De verdad, menos de cien

Lo de su fuerza es un mito

Y no son gente de bien.

Apelamos al valor

De quienes como dirigentes

Deben reaccionar con honor

Para salvar a la gente.

El poder si no se ejerce

Envanece y emborracha

Al que no se lo merece

Y de vanidad se empacha.

Pobre mi quetzal cansado

Vuela y vuela sin hogar

Su nido luce manchado

Lo echaron a otro lugar.

Perversos son los traidores

Cobardes quienes no defienden

A la patria de impostores

Que no razonan ni entienden.

No permitan que nos roben

Nuestro querido país

Y que la cara nos soben

A los hombres de maíz

No comemos la soberanía

Ni la patria ni la dignidad

Pero el exilio o la lejanía

Enseñan el precio de la libertad.

ROCA

TEXTO PARA COLUMNISTA
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