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TEOREMA

El pasado 24 de enero, me preguntaba cuándo serían las elecciones en El Salvador. Le pregunté a Google y dentro de sus respuestas mencionaba a Nayib Bukele. En mi memoria estaba casi perdido el recuerdo de una presentación sobre un pequeño poblado cerca de San Salva que siendo gobernado por un tal Bukele se había desarrollado hasta convertirse casi en un Paraíso. Lo busqué en YouTube y lo volví a ver (https://www.youtube.com/watch?v=_X0c1KHQkOs).

Dentro de esa búsqueda también me encontré con la presentación del Plan de Gobierno de Bukele. Es larguísimo, pero cautivado por su creatividad y el show que hacía el candidato para exponerlo, en vez de los 5 minutos que había pensado dedicarle, estuve más de una hora viéndolo. ¡Cómo quise que eso estuviera sucediendo en Guatemala!

Al día siguiente escribía una breve nota y se lo enviaba a algunos amigos y conocidos en quienes reconozco altos intereses políticos. Quizá usted, que ahora lee esta reseña, la recibió. Mi premonitoria nota decía lo siguiente:

“Cómo ganar una elección en primera vuelta”

Con asombro vi esta presentación política en El Salvador, que me hizo recordar a Steve Jobs cuando presentaba el iPhone, ese producto que revolucionó las comunicaciones y que prescindía, por primera vez de un teclado. ¿Lo recuerda? Fondo oscuro, luces tenues, pantallas gigantes, vídeos asombrosos, un público atento…

No sé nada de del candidato Bukele, excepto que fue alcalde de un municipio pequeño de ES y realizó algo muy parecido a un milagro. Entiendo que ganó dos elecciones con apoyo del FMLN –la segund fue la Alcaldía de San Salva– y que después, siendo Alcalde, ese partido lo expulsó.

Con tan precaria información, me hice una pregunta ¿Si hubiera estado en la exposición, o si después de ver el vídeo, hubiera sido conminado a votar? ¿Habría sido capaz de negar mi voto a Bukele? Creo que no. Que de hacerlo habría sido inconsistente con mis ideas sobre el progreso, la tecnología y mi confianza en que el ser humano todo lo puede.

Y que un país como El Salvador (o Guatemala) puede convertirse en un gran país, en uno muy desarrollado, si tiene un buen líder. Uno que conduzca a la nación por esas sendas.

Las encuestan le dan más de 60% de intención de voto ¿Un hombre de izquierda? Lo dudo. A menos que se trate de una izquierda que cree en la productividad, el empleo, la tecnología, el desarrollo, la inversión privada –nacional o extranjera–, las utilidades empresariales…

Los proyectos que el tal Bukele presenta, requieren inversiones cuantiosas. El Salvador no tiene esa plata, tampoco tiene crédito suficiente. Así que tendrá que recurrir a la iniciativa privada internacional y convencerla para que se instale en El Salvador y haga realidad esos proyectos. Esa es una postura pragmática, ajena a las ideologías políticas.

Nuestra izquierda es diferente. Habla de reivindicación social, de repartir la tierra, de quitar al rico para dar al pobre. Habla de revolución, de armas, de muerte… Se parece demasiado al pensamiento reivindicativo de hace 180 años. Pienso en Mario Roberto Morales y en Manuel Villacorta, dos hombres inteligentes, cultos, muy bien preparados… ahora rodeados por salvajes que querrán ver en ellos al Che Guevara, personas incapaces de comprenderlos. Tal vez terminen, como Miguel Ángel Sandoval, hablando de crear violencia, más pobreza y más dolor… pero mejor distribuidos.

El triunfo de Bukele parece no ser discutible. El asunto es si siendo  presidente logra hacer al menos la quinta parte de lo que en el vídeo propone o no. Porque si lo consigue, podremos decirle adiós a El Salvador. Y ve, que nos estamos quedando solos, demasiado solitarios …en el fondo.”

Ayer, Bukele triunfó en el proceso electoral de San Salvador. Fue una victoria nítida, categórica. Puso fin a 30 años de dominio político del FMLN y de Arena. Mi predicción es que en El Salvador se acabó la vieja política. 

A menos que se reinventen, en unos años, quizá tan pronto como en las elecciones de 2023,  el FMLN será como el PGT y Arena como el MLN, entidades políticas que apenas sobreviven en el recuerdo romántico de ancianos que fueron comunistas o anticomunistas.

Hoy, las notas de prensa afirman que Bukele es de derecha. Dicen que en El Salvador ganó la derecha. La prensa de allá, de aquí, del mundo necesita, compulsivamente, encasillar a una persona o a un partido en esos extremos. Su pensamiento es bipolar. Para ellos, la concepción política es una línea, con dos extremos y diferentes posiciones en medio. ¿Y si tuviera dos dimensiones, como un plano? ¿O tres y hubiera que pensar en una forma con volumen? ¿O más de tres y costara un poco más concretar su representación?

Si a usted le interesa ver la presentación del plan de Bukele, utilice el link de más abajo. Vea a partir de minuto 25. https://www.youtube.com/watch?v=3I0pBOuryUM&t=4685s

También puede encontrar el plan completo, Bukele dice que tiene más de mil páginas y que su lectura precisa unas 60 horas: www.plancuscatlan.com

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