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La educación que tenemos

COLUMNISTA

Tanmi Tnam

Los resultados de las evaluaciones que realiza el Ministerio de Educación o cualquier otra entidad, reflejan el estado en que se encuentra la educación escolar y presentan datos dónde es que hay oportunidades para el fortalecimiento del rol de la escuela en sus diferentes niveles y áreas curriculares. Estos resultados son efectos de factores entre los que están el abandono en que se encuentra la educación por parte del Estado de Guatemala, el poco presupuesto para la inversión en mejoras, la escasez de instrumentos para acompañar el esfuerzo tanto del estudiantado como del docente durante el desarrollo del currículum, debilidades en la formación inicial y continua del docente, la ausencia de acompañamiento para el fortalecimiento de la competencia docente en las aulas y la poca colaboración de padres y madres de familia.

El caso de la lectura, es de imaginarse la escasez de materiales atendiendo gustos de las distintas edades del nivel primario, todavía el proceso de aprendizaje de lectura está centrado en sonidos y sílabas, la cantidad de áreas curriculares propuesto termina dividiendo el tiempo desplazando a áreas estratégicas del aprendizaje como el caso de la lectura. En estas condiciones, el esfuerzo docente no logra los resultados deseados y el estudiantado reacciona haciendo lo que puede con las oportunidades que se le presentan. Por otro lado, las familias pobres del país tienen limitaciones para la compra de libros de lectura tanto en el idioma materno como para el segundo idioma según la región de que se trate. En estas condiciones es poco probable alcanzar la formación de excelentes lectores.

El caso de las matemáticas se circunscribe para cuestiones de aula y entonces resulta que es poco lo que puede tener aplicabilidad para la solución de temas y problemas que la cotidianidad presenta a niñas y niños. Es clara la distancia que hay entre las matemáticas que ofrece la escuela con las que exige el contexto.  Podemos ver en las comunidades niñas y niños en actividades de compra y venta, haciendo operaciones matemáticas y en muchos casos estos estudiantes fracasan en la escuela.

Por muchos años, la población guatemalteca ha venido apreciando estos resultados de aprendizajes en la educación primaria y el nivel medio, tanto del área rural como de las áreas urbanas. Los resultados varían poco, aunque es de reconocer que hay una gran cantidad de estudiantes que se desenvuelve entre dos idiomas, el materno y la segunda lengua.  En estas condiciones, el idioma materno de pueblos indígenas es el que está en total abandono, pero es el idioma de comunicación en la familia y en la comunidad. Es de reconocer que el nivel de desarrollo de la lengua materna tiene efectos en el uso de cualquier segundo idioma.

El desarrollo educativo que tenemos y deseamos es responsabilidad de todos, pero le corresponde al Estado de Guatemala conceder más presupuesto para dotar a cada estudiante libros de lectura de alta calidad según la edad y grados escolares.  Tenemos que aspirar que los niños y niñas egresen de la primaria mínimamente bilingües según las regiones del país, sin embargo el currículum oficial establece que deben ser trilingües.  Esta es una oportunidad para el futuro de las nuevas generaciones, por lo que es necesario revisar la formación inicial y continua del docente, el acompañamiento educativo en las aulas de la escuela primaria y otros niveles educativos.  En matemáticas, hay muchas oportunidades concretas que aprovechar para conocer y aplicar lo que ofrecen las escuelas y el que acontece en las realidades locales.


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