Home > Cultura > La estatua invertida

Editado Para La Historia

Siempre que he ido a ver un monumento he podido apreciarlo desde ya muy lejos y algunos desde relativamente cerca. Pienso en la Estatua de la Libertad que se pueda vislumbrar tanto desde Manhattan, Brooklyn como desde Nueva Jersey. Pero conozco un monumento que para verlo hay que acercarse y no sólo acercarse sino agacharse y mirar dentro del piso. Es el monumento de la librería vacía en el que dentro de la tierra hay cuatro grandes estanterías de libros vacías y para cubrir todo una gruesa capa de vidrio a nivel de los paseantes.  

Este monumento es obra del escultor y profesor de arte Milsha Ullman, nacido en Tel Aviv y que se encuentra en la hoy llamada Bebelplatz en Berlín para conmemorar un acto horrible que se llevó a cabo en este lugar: la quema de libros por el régimen nazi, libros de autores no alemanes o considerados de una raza inferior por sus creencias o su nacimiento.

No siempre la Bebelplatz tuvo este nombre. Originalmente fue la Opernsplatz y se construyó bajo el reinado de Federico II de Prusia El rey tomó la decisión de crear una plaza que llamaría Forum Fridericianum inspirado en la arquitectura y urbanismo de la antigua Roma. Las finanzas del reino, venidas a mal por las guerras, no permitieron construir toda la plaza como en su principio estaba previsto. Tal y como la podemos apreciar hoy en su lado norte se encuentra la Staatoper, del lado sur encontramos lo que los berlineses llaman cariñosamente La Cómoda por la forma que tiene el edificio que ocupa este lugar y que es la sede de la Antigua Librería Real. Al este se encuentra la catedral de Santa Eduvigis, que fue la primera iglesia católica de Berlín, y al oeste la famosa Unter den Lindem de la que ya hemos hablado en crónicas anteriores sobre Berlín

El triste acontecimiento que nos ocupa y que conmemora el monumento del que hablamos tuvo lugar la noche del 10 de mayo de 1933 cuando los camisa pardas y los miembros de las juventudes hitlerianas, al llamado de Joseph Goebbel, Ministro de Propaganda del régimen nazi de Adolfo Hitler, con el fin de quemar en una gigantesca pira libros de autores como Thomas Mann, Carl Max, Freud y muchos más. Casualmente de la acera de enfrente de la Unter den Linden, a pocos metros, se encuentra la Universidad de Humboldt donde Carlos Marx recibió clases del escritor alemán Heinrich Heine. Fue precisamente Heine quien, 100 años antes, dijo: “Donde se queman libros se acaba quemando a las personas” como si el escritor hubiera tenido una visión de lo que iba a ocurrir más adelante en dicha plaza y en la historia alemana de 1933 a 1945.

Como el resto de la ciudad, la Opernplatz fue duramente castigada durante los bombardeos de los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial y en 1947 las autoridades del aún ocupado Berlín Oriental por las tropas de ocupación soviética decidieron ponerle el nombre de August Bebel, cofundador en el siglo XIX del Partido Socialista Alemán, que defendía posiciones de centroizquierda y que formaba parte del Partido Socialista Europeo.

En nuestros días los estudiantes de la Universidad de Humboldt hacen una venta simbólica de libros cada 10 de mayo para, de alguna forma, exorcizar la voluntad de Joseph Goebbel. Fue este siniestro personaje quien inventó la maldita frase “Una mentira repetida adecuadamente 1000 veces se convierte en verdad” Fue así como los nazis lograron cambiar la historia de Alemania y de la nación alemana a favor de los intereses de su Partido Nacional Socialista Nazi.


La catedral Santa Eduvigis del lado este de la Bebelplatz