Home > Cultura > La balsa de la Medusa

Editado Para La Historia

Corre el año 1816. Napoleón acababa de ser vencido definitivamente en la batalla de Waterloo en la actual Bélgica y, por los tratados de 1814 y 1815, Francia recupera territorios que durante la época napoleónica Inglaterra le había arrebatado. En particular se trataba del puerto de San Luis en Senegal. Reina Luis XVIII restaurada la monarquía francesa. Recordemos que primero Luis XVI y después su esposa María Antonieta habían terminado guillotinados. A la muerte de Luis XVI el trono corresponde a su hijo, el delfín, pero debido a la Revolución Francesa se desconoce su paradero. Este niño delfín será tema de otro artículo. Aunque el pequeño nunca gobernó, llevó el título de Luis XVII. En el momento de la restauración de la monarquía fue el hermano del Rey, el Príncipe de Vendée, quien ocupa el trono bajo el nombre de Luis XVIII.

Para recuperar los territorios africanos, Luis XVIII manda una flota compuesta por varios barcos (El Echo, el Loire y el Argus junto con el barco insignia de la flota, la fragata Medusa, orgullo de la Marina Francesa) A su mando el capitán Hugue Duroy Chaumareys, antiguo monarquista que había huido de Francia en la época del terror y que hacía 25 años no capitaneaba ningún barco. Desde el primer momento demuestra su menosprecio por los otros oficiales, ignorando los consejos de viejos marinos: no sólo se separa del resto de la flota sino que no consulta las cartas náuticas, amén de un no oculto amor por la botella. Tanta arrogancia e indisciplina lleva a la Medusa a chocar con un banco de arena a 60 kilómetros de la costa de Mauritania, a pesar de las quejas permanentes de los otros oficiales. El colmo de la vergüenza del accidente es que la fragata encalla en el banco de arena movediza Arguin, visible en las cartas que Chaumareys se niega a consultar, a plena luz del día y con buen tiempo. A pesar de las numerosas tentativas para liberar el barco de las arenas movedizas nada se logra, más tarde en una tempestad se pierde la quilla, por lo que se decide abandonar el barco y en chalupas transportar a los pasajeros hasta la no lejana tierra. 17 personas deciden quedarse a bordo de la fragata con la esperanza de ser rescatados por el resto de la flota. Cuando los otros barcos llegan sólo quedan 3 y ya locos.

Como no todos los pasajeros caben en las chalupas, 149 personas suben sobre una improvisada balsa hecha con maderos clavados, sin remos y tirada por cuerdas por una de las chalupas con vela con la intención de llegar hasta la costa. Por la noche, y por orden de Chaumareys, soltaron las amarras dejando a la deriva a 149 desafortunados con tan sólo 75 libras de galleta, 2 barricas de agua y 6 de vino.

Los pobres náufragos fueron recuperados por el Argus al cabo de 13 días de angustiosa espera sin agua ni comida y bajo el inclemente sol. Debido al hambre, al cólera y al delirio etílico algunos se lanzaron al agua a los tiburones, los enfermos y los heridos fueron ahogados, hubo duras peleas y violencia permanente donde los más fuertes eliminaron a los más débiles. Huelga decir que hubo escenas de canibalismo. El Argus logra llevar a tierra a 15 sobrevivientes pero muy enfermos y debilitados, 12 de ellos mueren. El gobierno francés trata de ahogar el asunto y es la Marina británica quien finalmente repatria a Francia a los 3 últimos sobrevivientes ante las reticencias del Ministerio francés de la Marina. Decadencia de la caridad humana. Egoísmo ante el dolor ajeno.

El capital Chaumareys es llevado ante la justicia, se le retira su cargo de capitán y se le prohíbe capitanear ningún barco por el resto de su vida. En la opinión pública francesa este asunto tiene mucha resonancia y los pocos sobrevivientes revelan a la prensa con lujo de detalles el escándalo de la balsa de la Medusa.

Cada año el Louvre organizaba un concurso en la Cour Carré de dicho museo y al que se le llamaba “El Salón”. Pronto el joven pintor Teodoro Géricault consideró presentar en este Salón un óleo sobre lienzo que rememorara las tragedias de los sobrevivientes de La Medusa con las medidas exactas de la balsa: 4,91 x 7,16 m. Su realización tardó año y medio y para ello visitaba un hospital al lado de su taller para ver los cadáveres y el efecto de la muerte sobre los cuerpos para mejor representar a los desafortunados náufragos. Finalmente presentó su cuadro en el salón de 1819. Las autoridades consideraron que no era apropiado presentarlo. Tampoco tuvo un efecto positivo sobre la crítica ni el público por la dureza del tema. El Louvre no se interesó en su compra.

Agobiado por el fracaso, Géricault se trasladó a Inglaterra con la intención de dedicarse a los caballos pero la fama del cuadro “La balsa de la Medusa” lo precedía. En Londres el cuadro tuvo un éxito rotundo, a diferencia de París. Géricault falleció a la edad de 32 años y por último el cuadro fue comprado por el Louvre, donde se puede contemplar.

La obra describe las vicisitudes y los límites a los que puede llegar el ser humano ante la desesperación, la enfermedad y el hambre