Home > Columnas > Elecciones generales… ¿en manos de quiénes?

Elecciones generales… ¿en manos de quiénes?

VOCACIÓN DE LIBERTAD

Si la corrupción es tremendamente dañina para la construcción de un modelo democrático, republicano y constitucional, ciertamente la incapacidad lo es aún más. Más cara y más destructiva, puesto que además de ejercitarse libremente se hace cubierto por el manto de normas jurídicas que se suponen deben acatarse y no trastocarse, mal interpretarse o acomodarse a las tristes ocurrencias de jueces y magistrados.
Es fatal, simplemente fatal lo que está ocurriendo con la administración de nuestro proceso electoral actual, el cual no solamente ya ha sido complicado por la inexistencia de un verdadero, sólido y robusto sistema de partidos políticos, sino que en forma creciente se sigue manifestando la evidente falta de capacidad –casi en todos los ámbitos– del Tribunal Supremo Electoral para manejar el proceso tanto administrativa como técnicamente.
La más grave está ocurriendo ahora, cuando a todas luces y como infantes en el entendimiento básico de textos constitucionales y más aún, en clara violación a derechos fundamentales a la libertad con la que los hombres hemos sido creados, los actuales magistrados del TSE se les ocurre emitir el reglamento 99-2019 que atenta contra la libre emisión del pensamiento y libertad de prensa protegidos en nuestra Constitución Política de la República de Guatemala, al tenor del “Artículo 35.- Libertad de emisión del pensamiento. Es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna.”
Vivimos en el país de macondo del ilustre García Márquez, el país del realismo mágico de Miguel Ángel Asturias, lo sé y hemos de estar conscientes de esto, pero de allí a que tengamos que aguantar el evidente abuso de nuestros jueces y magistrados de todas las cortes del país, hay mucha distancia. Como ciudadano, protesto y demando respeto, más capacidad técnica y jurídica, puesto que no quisiera pensar en que existen malas intenciones detrás de un proceso electoral que ya sabemos de antemano, no podrá generar nada bueno en términos de resultados pero que, por conservar el poco valor de nuestra precaria institucionalidad, hemos de aguantar hasta llegar al límite que abra la posibilidad de rediseñar totalmente el Estado de Guatemala.
Suficiente debilidad tiene ya el sistema político, sin partidos políticos ideológicos y con claridad meridiana del deber ser de la política.
Suficiente debilidad tiene ya la estructura institucional existente con su retrógrada y enfermiza actitud de no querer soltar el control y abrir los espacios que una democracia republicana necesita para respirar y alimentarse orgánicamente de sus propias virtudes.
Suficiente debilidad tiene un sistema democrático y republicano que aspira construirse entre una sociedad en la que el menosprecio hacia el otro, la discriminación y el racismo siguen siendo aberrantes.
Suficiente incompetencia para comprender y defender nuestra democracia, se puede encontrar en una población enferma, desnutrida física, política y socialmente; en una sociedad en donde priva el analfabetismo funcional y donde el crimen organizado tiene más control en la medida en que el desorden impera.
Suficiente, si, suficiente y basta ya señores magistrados de todas las cortes: Corte de Constitucionalidad, Corte Suprema de Justicia, Tribunal Supremo Electoral, jueces y magistrados del país. Ya no más de incompetencia e irrespeto a las leyes que ustedes tienen a su cargo aplicar.


TEXTO PARA COLUMNISTA