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Turismo, olvida riqueza de los mayas

Poptun

El Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) presentó los nuevos descubrimientos de la antigua civilización maya en Petén, logrados a través de la tecnología LiDAR, con apoyo de la Fundación PACUNAM. Ahora existe un mapeo masivo donde se constata la presencia de más de 60,000 estructuras que incluyen edificios monumentales, calzadas y sistemas de canales complejos, entre otras.

Toda esta riqueza cultural que se conglomera en Petén y que nos permite “ahondar en la cosmovisión, arquitectura y forma de vida” de los mayas, podría inferir que en materia turística le proyecta un éxito rotundo a esa región. 

Sin embargo, la realidad es muy distinta y el mercado turístico se encuentra estancado y sin querer despegar. Este departamento, en lugar de ser la zona que genere mayores beneficios turísticos al país, ocupa el tercer puesto en ese rubro. Según estadísticas, en 2017 recibió 247,365 turistas, en contraste con los 640,218 que visitaron Sacatepéquez y 393,322 visitantes no residentes que recibió Sololá.

Las estadísticas del INGUAT podrían reflejar que la civilización maya no es tan fascinante y enigmática para el resto del mundo, porque de esos 247,365 visitantes, la mayor cantidad llegaron de Belice. Seguramente el motivo de este bajo atractivo hacia Petén como destino turístico, es la falta de voluntad política para transfigurar esa cruda realidad.  

Al Estado no le interesa convertir a Petén en un destino turístico valioso.  Hay sitios arqueológicos donde ni siquiera hay presencia del INGUAT, no hay sanitarios, agua, restaurantes, las casas de recepción de turistas están destruidas, no hay guardias y las áreas boscosas se encuentran abandonadas y a expensas de los traficantes de los recursos culturales y naturales.

Pareciera que a las autoridades se les olvida que el éxito de una zona para atraer al turista está relacionado con el marketing de los destinos turísticos, pero además influyen factores como: seguridad, costos e inversión.

Respecto a seguridad ciudadana, nuestro país ocupa el séptimo lugar de las naciones más violentas de América y el Caribe. En el caso de Petén se incrementa debido al trasiego de drogas, madera y recursos naturales y ser ruta de migrantes. Este problema se podría limitar con la existencia de un cuerpo policial especializado que funcione en los sitios turísticos y estaciones de transporte para resguardar la seguridad e integridad física de los visitantes. Este tipo de policías se usan en otros países con la finalidad de hacer sentir seguro al turista, mantenerlo informado y resolverle cualquier duda.

En el plano de costos, Guatemala es un destino barato, pero no Petén, especialmente en transporte, hasta se dio aquel mal chiste que “es  más barato viajar a Europa que a Petén”. Viajar vía terrestre es un trayecto bastante cansado, con un promedio de 8 horas que una persona con tiempo limitado difícilmente querrá invertir, porque desaprovecha conocer otros espacios.

Vía área, el valor del pasaje es muy costoso para el turista extranjero y más para el interno; las aerolíneas no dan promociones, posiblemente porque no hay muchas líneas en esa ruta, lo cual restringe el flujo de turistas. Una solución es atraer la inversión de nuevas empresas de transporte, en especial aéreas porque a través de la oferta y la demanda bajan los precios.

El tercer aspecto está relacionado con la inversión pública y privada. Para ello es inexcusable que el Estado impulse campañas de mercadeo de esta zona, abra nuevos accesos y suministre una buena red de carreteras, casas de turistas dignas en los sitios arqueológicos, con agua y sanitarios; muelles en buen estado en las zonas con recursos hídricos; servicios comunitarios aceptables que mantengan las zonas higiénicas, y un sistema de pagos en línea para ingresar a los parques.

De la inversión privada es preciso que empresarios grandes y pequeños también promuevan campañas de mercadeo de sus servicios, faciliten alojamientos hoteleros en los que se disfrute de cierta exclusividad y ofrezcan beneficios extras al turista.

Petén es un diamante en bruto que seguramente es objeto de envidia de otros países, que en sus manos fuera un brillante pulido y un destino de primer nivel. No obstante, Guatemala no aprovecha los beneficios de poseer el legado de los mayas, ni ve la necesidad que la humanidad conozca la magnificencia que representa esta cultura, que sin lugar a dudas, posee un interés destacadísimo en la historia de la humanidad.  

Es ineludible que las autoridades urgentemente desarticulen esta triste realidad y transformen a Petén en un destino turístico cultural para el mundo. 


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