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Educación ciudadana y las próximas elecciones.

Nueva Sociedad

La educación ciudadana ha tomado protagonismo en las últimas décadas ante fenómenos socioculturales que están tomando fuerza por grupos de personas que rechazan la integración multicultural en sus países. Ante la complejidad y gravedad de expresiones políticas antiglobalizadoras,  los gobiernos luchan por fortalecer sus democracias igualitarias y ciudadanas, frente al avance de grandes intereses privados, económicos y/o raciales. También reaparece  el fortalecimiento de posiciones y gobiernos conservadores y populistas que rechazan el posicionamiento de democracias ciudadanas y multiculturales, ante los contingentes de inmigrantes que llegan a otros países, como una forma de subsistir y luchar contra el racismo, la pobreza y el desempleo de sus propios países. Pero al lugar que llegan, muchos vuelven a enfrentar el rechazo del que huían, con reacciones de personas que los agreden al considerarlos competidores laborales o los califican  como inferiores  raciales y/o culturales.

La globalización, los flujos migratorios, en especial la poca participación de la población en los procesos electorales es cada vez más significativa en las democracias tradicionales, a pesar del fortalecimiento de la sociedad civil institucionalizada, con capacidad de respuesta ante lo injusto. Para vencer o hacer frente a esta apatía se requiere de una mayor cantidad de ciudadanos activos, participantes conscientes  con principios éticos que los preparen para fortalecer esta democracia a partir del conocimiento ético que le permite hacer reflexiones profundas que los lleven a realizar acciones estratégicas que apoyen  a las sociedades  que requieren de novedosas prácticas políticas como es el desarrollo de la democracia multicultural. Estos hacen volver la mirada al planteamiento de los valores como una forma y como una salida para superar las contra tendencias negativas de la indiferencia y el abstencionismo. Con ello pueden influir y hacer real que la población, por medio de la participación ciudadana multicultural con su naturaleza inclusiva, se convierta en un contrapeso para las conductas xenófobas, racistas y violentas de muchos grupos, que  al interior de cada país aceptan como válido a un único tipo de valores. Rechazan  a los que no son iguales a ellos y a las diferentes expresiones culturales y ciudadanas que tratan de convivir hoy en muchos países.

Esto requiere el abordaje del tema de la educación en valores  desde la filosofía y sobre todo desde la práctica democrática. Para las democracias, el valor de la multiculturalidad requiere aceptar la diferencia como parte del principio de  ciudadanía y como un aspecto fundamental para la formación de las personas para la vida en familia, en los grupos sociales y en sociedades avanzadas políticamente. Son parte del proceso de diseño y formación de ciudadanos como personas activas y colaboradoras. Y como una manera de ser para vivir en democracia.  Esto es lo que le corresponde a la educación ciudadana. Según Cruz Pérez “somos los seres humanos quienes tenemos la capacidad y la posibilidad de llevar a cabo este proceso de formación  en base a unos contenidos, una metodología y unas finalidades concretas”.

Los valores son  principios básicos y generales que hacen posible el entendimiento entre personas de diferentes orígenes y culturas. Nos lleva a entender y aceptar lo que vale cada uno, así como acceder bien y adecuadamente a la vida en común en un sistema democrático, organizado por ciudadanos iguales -participativos- y con identidad propia. Este es uno de los sistemas políticos que más han avanzado históricamente pues pone en el centro los principios de diversidad, libertad, igualdad y solidaridad. Esto es lo que le ha  permitido desarrollar capacidad y competencias para garantizar y ampliar  grandes avances  que son los que le permiten una  mayor y mejor convivencia entre las personas. No son sistemas políticos que se organizan bajo el principio del acceso al poder por medio del sistema  hereditario, cerrado o impuesto por la herencia o por la fuerza de los ejércitos, sino que se basan en la participación de todos y todas, al ser tomados como iguales para elegir y para ser electos, para representar y ser representado y/o dirigir o ser dirigido, para opinar, pensar, actuar.

De acuerdo con la teoría filosófica, ser ciudadano implica ser consciente de que se es un sujeto  beneficiario de los derechos humanos y políticos, pero también de que  es responsable de que al disfrutar esos derechos, tiene que llevar a cabo ciertos deberes  que permitan una convivencia buena y pacífica que es lo que los vincula al interés público y colectivo, que es  de todos. Porque una democracia no puede funcionar sin ciudadanos, éstos son su base. Para esto se tiene que realizar un proceso educativo permanente en valores de la igualdad y la diversidad, que los prepare e incorpore al sistema. Para Pérez la capacidad moral es exclusiva del ser humano. Es el único animal de puede actuar de manera buena o mala y ser consciente de ello.

Es viable hacer realidad en la próxima campaña electoral que se avecina en Guatemala esta participación y educación ciudadana?  Siguiendo a Pérez, se proponen las siguientes alternativas: 1.Desplegar prácticas que permitan a los ciudadanos (as) apreciar y estimar como valiosas la colaboración, acción y participación en diferentes actividades y programas escolares, educativos y políticos que refuercen la convivencia electoral como algo bueno que nos incluye a todos (as).2. Favorecer la implicación escolar y ciudadana en proyectos colectivos electorales. 3. Apostar en esta campaña electoral, por un modelo de sociedad que promueve la diversidad y la inclusión social en el sentido de que colaborar y participar en organizaciones político-partidarias. No es solo un derecho de unos pocos, sino de todos. 4. Proponer y formar para un modelo de vida que se base en una ciudadanía activa. 5. Hacer conciencia sobre la responsabilidad que se tiene como ciudadano (as) de participar en la próxima campaña y elección presidencial. Así como de sus consecuencias, si no se participa.

Y en las escuelas y colegios, provocar la organización y realización de actividades de discusión y participación ciudadana que impliquen en los alumnos reflexionar, opinar y tomar postura sobre algún hecho positivo, o sobre un conflicto que ocurra durante esta campaña, que implique avances en la participación, o, por el contrario generen problemas morales. Realizar técnicas de comunicación que generen opinión sobre aspectos que se presenten en la campaña electoral, que requieran de respuestas o propuestas en las que estos sean capaces de definir y valorar y calificar su impacto.

Los objetivos a lograr son: a) Generar actividades de comunicación y dialogo como formas estables y continuas durante la campaña electoral entre los alumnos que les permitan observar los resultados positivos. b) Desarrollar con la participación ciudadana multicultural la capacidad de pensamiento reflexivo y conciencia crítica. c) Ayudar a los alumnos a tomar conciencia de sus propios valores, a afirmarlos y defenderlos públicamente. Y, a escoger valores con capacidad analítica para estudiar conflictos y posibles alternativas. d) Desarrollar competencias para establecer metas valiosas para actuar de acuerdo con ellas. Y e) Permitirles reflexionar sobre la toma de decisiones ante problemas que se les pueden plantear durante esta campaña electoral. Y, a aprender a establecer relaciones entre los posibles cursos de acción, ante un conflicto particular y sus consecuencias negativas o positivas.  Con estos logros la formación de generaciones de ciudadanos (as)  y de dirigentes democráticos para las próximas décadas podría sería una realidad para este país.


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