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Desbloquear a Guatemala

Sueños…

Los países de América latina siempre tienen el mejor recurso para explicar su retraso económico-social. ¡Otros tienen la culpa! Antes eran la conquista, la colonización, el imperialismo, la deuda externa. Ahora el déficit fiscal, el bloqueo o la ineficiente izquierda o la obtusa derecha. Alba Morgade, https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47670136, de la mencionada BBC, ha realizado un recuento muy completo de nuestros bloqueos morales, intelectuales y económicos para no salir del subdesarrollo. Los vamos a comentar brevemente, en dirección de comprender hacia donde van las elecciones presidenciales en Guatemala.

El primer problema que surge es que la región crece económicamente, pero la distribución de la riqueza producida es infame, concentrándose en un reducido 5% de privilegiados, el 80-90% de lo producido. Estará alguno de los candidatos de Guatemala capacitado para generar un proyecto de una redistribución del trabajo y la riqueza mejor. Entonces, el reto para que un presidente de este país entre en la historia es generar un programa real de reducir la brecha de riqueza y disminuir la pobreza radicalmente.

Segundo problema, elevar la productividad, medida en términos simples, pero exactos por el PIB per cápita. Puerto Rico encabeza este indicador en América latina, con $19,460 al año, en el 2017. Le siguen Uruguay, Chile, Panamá, Argentina y Costa Rica (en un rango entre $15,250 y $12,000). Guatemala ha mejorado en el último quinquenio, está en el grupo de México hasta Guatemala con un rango entre $8,060 y $4,060. Este es un reto crucial, como generar financiamiento para millones de pequeños y medianos empresarios, así como la redistribución de la tierra para generar un sistema competitivo. El próximo gobierno tendría que elevar el per cápita chapín hasta los $8,000.

Estamos lejos, por supuesto, de los países líderes, el grupo entre Suiza, el de mayor per cápita mundial, y Suecia (que incluye a Estados Unidos, con un rango entre 82,000 y $52,000).

El tercer problema, ineludible, salir de trampa de la confrontación. La historia exige confiar en el pueblo de Guatemala. Ningún candidato debiera de ser excluído del proceso, los llamados a la represión o la venganza debieran de excluirse, el fundamentalismo religioso o ideológico debieran de quedar atrás. Que todos los candidatos participen sin restricciones y que el pueblo decida. Al final, el que gane tendrá poco margen de maniobra. O se adapta a realizar los cambios históricos que la nación necesita o sigue la inercia de la mediocridad.

Cuarto, prepararse para la crisis económico-social que se avecina, y que se anuncia con el incremento de la guerra comercial entre las principales potencias económicas, el cese del comercio internacional en algunas vías, el aumento de tasas de interés y el debilitamiento de precios y volúmenes de comercio de materias primas y productos de la minería. Sin obviar la confrontación armada entre superpotencias.

Ni modo, hay que seguir el consejo de Marx y de Michael Porter, no buscar la perversa ventaja comparativa, que nos condena a producir productos agrícolas, sino buscar la ventaja competitiva, mencionada por estos dos brillantes estrategas. Hay que buscar la producción industrial con respeto a la naturaleza y la especialización en productos de alta tecnología de la cuarta generación.

Hay que invertir en investigación e innovación, atraer inversión extranjera en alta tecnología y vehículos amistosos con el ambiente.

Quinto, Guatemala está condenada al atraso eterno si no se preocupa de proteger las especies de todos los seres vivos del territorio nacional, sí no se esfuerza por convertir en zonas protegidas por lo menos la mitad del territorio del país, y adicionar territorio en la protección de la riqueza arqueológica. Este es el tema más importante para preservar la riqueza natural y cultura de una nación. Lo podrá realizar la próxima gestión política de Guatemala, o estaremos cerca de confirmar el lema de Fukuyama, cerca del fin de la historia y que solamente quede el último hombre.


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