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Elegir para cambiar

Poptun

Estamos en pleno proceso electoral y próximos a elegir nuevas autoridades para que nos gobiernen. Mi mayor aspiración es que estemos preparados y educados para elegir a las autoridades de gobierno que durante cuatro años tendrán a su mando las riendas del país.

Este proceso electoral se efectúa bajo una nueva normativa, que ha pretendido imponer reglas rígidas para limpiar los procesos de esa clase política que imperfecciona a la política. Sin embargo, esas reformas resultaron no ser tan contundentes para sanear el sistema de partidos políticos y cerrar las puertas de manera legal a esa clase política amañada que pretende perpetuarse en el poder para velar únicamente por intereses personales y no por los comunes.

En el proceso actual advertimos que participan muchos politiqueros pícaros, y muy pocos liderazgos rescatables que exteriorizan propuestas serias. Ante tantas propuestas, no sabemos por quién votar: ¿por el más popular? ¿El que más ofrece? ¿El de la mejor cancioncita? ¿El contador de chistes? ¿El que brinda mejores regalos? ¿El más guapo o la más bonita?

Rara vez en nuestro esquema de selección, evaluamos la honorabilidad, méritos académicos y logros personales y laborales de los candidatos que se postulan.  No hacemos uso de un pensamiento crítico para elegir, lo cual resulta imprescindible para optar a los solicitantes más idóneos.  En esta campaña electoral, es necesario pasar por el cedazo de la crítica a cada uno de los aspirantes que se postulan para los diferentes cargos públicos.  Debemos evaluar las distintas alternativas para que a la hora de ejercer el derecho al voto no nos “vayamos de boca” y terminemos eligiendo “gato por liebre”.

Ese análisis crítico debe extenderse para los demás candidatos postulantes a cargos públicos, pero especialmente quienes participan para conquistar un escaño al Congreso, que es el organismo que actualmente se le denuncia de conformar un pacto de corruptos derivado de la proposición de un sinnúmero de iniciativas de ley, que se insinúa, sólo garantizarán impunidad a muchas personas vinculadas a actos constitutivos de delitos.

Estas nuevas elecciones son una nueva oportunidad de activa participación ciudadana. Nos corresponde analizar las hojas de vida de cada candidato, planes y ejes de trabajo, con el fin de seleccionar a los mejores, y desechar a los mismos mentirosos que no forjaron un esfuerzo para reformarse, sino al contrario solo apoyaron una confabulación contra la sociedad guatemalteca y extinguieron todos los sueños y anhelos peleados en la Plaza.

El ejemplo del proceso electoral del año 2015 nos puede ayudar a distinguir entre los demagogos y las propuestas serias y concretas de una minoría de postulantes, pero que merecen ser estudiadas para tenerlas presente al elegir.

Nos corresponde “conscientemente” votar por aspirantes que sustituyan a los actuales gobernantes por representantes sensibles a las necesidades de los ciudadanos, comprometidos a atacar los problemas de corrupción e impunidad, que promuevan auténticamente la unidad nacional y logren la cohesión necesaria para impregnar fuerzas para seguir adelante luchando por un país más justo y equitativo que permita el crecimiento y desarrollo social de todos y cada uno de los guatemaltecos.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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