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Los candidatos presidenciales y su campaña

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Barataria

Otrora en la época electoral se escuchaban por radio y televisión con diferencia de unos pocos minutos muchas “cancioncitas” en donde la cara visible del partido, el candidato presidencial, aparecía en imágenes dando un discurso, frente a una muchedumbre de gente entusiasta agitando banderitas con el símbolo y los colores de la divisa electoral.   En realidad se inundaban los medios de comunicación con “slongas partidarios”, imágenes con la cara del candidato generalmente sonriente y con mucho “photoshop” para arreglar las imperfecciones cutáneas, disimular las arrugas, emblanquecer los dientes y otros trucos digitales.  En realidad nunca escuchamos propuestas serias, porque simplemente para los partidos políticos “no eran necesarias” lo que importaba era “la promoción de la imagen del candidato o candidata” y esto sería suficiente, además de otras acciones como el acarreo de votantes, las dadivas y regalos con los símbolos del partido y del candidato, que buscaban a toda costa el clientelismo electoral.

Con las limitaciones sobre la propaganda electoral, que para bien o para mal se regula y además de otras prohibiciones como regalos para conseguir clientelismo electoral y las estrictas regulaciones para el financiamiento electoral.  Los candidatos se han visto obligados a aprovechar los espacios que brindan los programas de radio y televisión así como la prensa escrita para dar a conocer sus propuestas y promesas de campaña y convencer al electorado con sus respectivos planes de gobierno.   Por lo general los candidatos promueven un plan de gobierno difícil de cumplir, porque en general son propuestas utópicas que promueven ofrecimientos que, el futuro gobernante no podrá realizar simplemente porque necesita más que la solo voluntad de cumplir con promesas electorales.  

En la historia de Guatemala han existido gobernantes cuyo plan de gobierno se ajustó a unos pocos ejes que buscaban el desarrollo del país para que los consiguientes Presidentes, continuaran tal labor; así tenemos a Juan José Arévalo centrando su gobierno en eliminar el lastre que existió de la explotación campesina y del trabajador, promoviendo el Código del Trabajo, buscando una reforma educativa que proveyó de autonomía a la USAC y promover una reforma en salud al crear al IGSS, aparte de promover la cultura.  Básicamente tenemos un gobierno con cuatro ejes esenciales trabajo, educación, salud y cultura.   El Gobierno de Arbénz Guzmán, tuvo básicamente tres ejes: Reforma Agraria, Carretera al Atlántico y generación de energía eléctrica nacional (Jurún Marinalá).  De igual manera podemos hablar de Alcaldes como Martín Prado Vélez y Manuel Colom Argueta cuyos gobiernos municipales se centraron en varios ejes y lograron su ejecución.

Sin embargo, hoy en día los candidatos a la presidencia no informan al pueblo sobre sus reales planes de gobierno, ninguno se atreve a informar sobre quiénes serán sus ministros de Estado (ya sea porque no los tienen o porque los ocultan); dentro de su plan de gobierno expresan como promesas de campaña en realidad proyectos populistas, algunos hablan de “sacar al Ejercito a las calles a patrullar”, “construir nuevas cárceles”, “negociar con los sindicatos de salud y educación los pactos colectivos”, “apoyo a agricultores con fertilizantes”, “reparar nuevas escuelas”, “restaurar la pena de muerte nuevamente” y algunos otros con más atrevimiento aseguran que “generaran empleos”, “promoverán mejores servicios de salud” y algunos otros afirmar que “combatirán la delincuencia” y “erradicarán la corrupción”.   Lo malo es que nunca expresan el plan que tienen para hacerlo, sino solo que lo harán.  Ningún candidato ni gobernante tiene una “varita mágica”, para lograr cumplir sus promesas, por ello deberían ser mesurados a la hora de emitir sus discursos y opiniones porque de lo contrario, todo lo que hablan queda en franca demagogia y discursos populistas que en realidad no se van a cumplir.

En efecto, ningún candidato menciona que para gobernar tenga que buscar cabildear con el Congreso de la República, puesto que al final de cuentas este es el órgano que por ley debe legislar.  No mencionan cómo van a proveer mejores servicios en salud cuando no se tiene un plan para la compra de medicamentos a precios justos y tampoco mencionan que no pueden seguir los pactos colectivos con los sindicatos en salud.  No mencionan cómo van a mejorar el sistema educativo nacional, sin tener que ponerle un “hasta aquí”, al sindicato que maneja a su sabor y antojo el siniestro Joviel Acevedo.   Además de ello, hablan de reducir la delincuencia y que para ello hay que sacar al Ejército a las calles, cuando deben de estructurar un plan para fortalecer y depurar a las fuerzas de seguridad y promover la descentralización de la seguridad a los Municipios, de manera que el poder local pueda coadyuvar a la seguridad.  Ninguno de los candidatos menciona cómo va a hacer para detener el abuso que hay en los precios de la gasolina, cuya excusa favorita es “hay crisis internacional” o “suben los precios internacionales”, cuando en realidad no hay tales factores sino que las gasolineras literalmente han conformado un monopolio de cartel, poniéndose de acuerdo en los precios y no generando ninguna competencia.   Ninguno de los candidatos menciona cómo va a hacer para detener la voraz venta de medicinas a precios exorbitantes, especialmente aquellos medicamentos que muchos guatemaltecos deben de consumir mes con mes porque son hipertensos, padecen de enfermedades cardiacas o diabetes y  cuyos precios en muchos casos alcanza casi una cuarta parte del salario mínimo, cuando en otros países su venta es a ochenta por ciento menos de su costo en Guatemala.

Las promesas de campaña de los políticos candidatos a la Presidencia de la República sin mencionar cómo hacerlo, quedan en actos demagógicos y populistas, pero no en aspectos que se deben cumplir, ofrecer como promesas de campaña: más trabajo, salud, educación y seguridad así como así, es insultar a la inteligencia de los guatemaltecos.  Queremos que nos digan cómo lo van a hacer, qué plan tienen para incentivar la economía y promover más puestos de trabajo; cómo van a brindar más salud, qué reformas van a hacer y de qué manera piensan lidiar con los médicos y los sindicatos; queremos saber cómo van a reformar la educación, cómo van a reparar las escuelas, de qué manera van a mejorar las vías de comunicación de dónde van a sacar esos fondos; queremos que nos muestren un plan real de cómo van a combatir la delincuencia y cómo van a proveer de seguridad.  Las promesas sin planes sin exponer los ejes de campaña claros  es demagogia y una farsa, además de una burla a los votantes, como sucedió con el actual Presidente que dijo que su plan de gobierno era el Plan Nacional Ka´tun 2032.

Para finalizar, los guatemaltecos no queremos que nos digan que van a cambiar Guatemala de la noche a la mañana, porque esto no sucederá.  Tampoco esperamos que se satisfagan las necesidades de todos los guatemaltecos sea una realidad, porque eso tampoco sucederá ya que siempre hay proyectos a largo, mediano y corto plazo.  Pero lo que sí queremos es escuchar que si quieren gobernar este país tengan un plan de gobierno en el que se incluyan la satisfacción de las necesidades primarias que exigimos como guatemaltecos y que el Presidente o la Presidenta que gobierne, ya tenga claro cómo lo va a hacer, qué va a necesitar y cómo va a lograr las coordinaciones necesarias para ejecutarlo.   Que si va a tener que cabildear con los diputados del Congreso, para bien del país, que lo haga; que si va a tener que enfrentar a los pseudosindicalistas que tienen literalmente cooptados los ministerios y si debe suprimir varios ministerios del Estado para erradicar a los sindicatos, que lo haga; que si va a fomentar una nueva Ley del Servicio Civil y que si hay que promover la carrera del servidor público y la meritocracia y si con ello hay que cancelar contratos a personal que no trabaja o no es capaz, que lo haga; que si tiene que intervenir el “libre mercado” en Guatemala, luchando frontalmente contra los comerciantes e industrias que elevan los precios de gasolinas, medicinas, productos de primera necesidad así por así, sin competencia alguna, que lo haga; que si debe luchar contra la corrupción de manera frontal, sin dedicatorias, sin excepciones, que lo haga.  Lo que no queremos es votar por una Presidenta o un Presidente que no tenga un Plan de Gobierno serio, que solo tenga intereses personales, que busque favorecer a unos y no gobernar en función del pueblo, que sea corrupto o que no le interese combatir la corrupción (que es lo mismo a ser corrupto), que se haga de la “vista gorda” cuando sus funcionarios, Ministros y otros estén realizando actos de corrupción a ciencia y paciencia suya o que piense que ser gobernante es “ganarse la lotería para nunca más trabajar en su vida”.  Eso no lo tolerará el pueblo, porque el abuso de los gobernantes siempre traerá consecuencias.

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