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La ciudadanía costarricense dice no a las armas

Nueva Sociedad

Costa Rica es un pequeño país que es parte de  una de las regiones de menor desarrollo humano y sociopolítico  del mundo. La democracia ciudadana es todavía muy débil o inexistente. A pesar de esto, este es un país con una fuerte e histórica tradición democrática en la región centroamericana. Su historia reciente ha generado una etapa política particular. A partir de las últimas elecciones y la posterior aprobación del paquete tributario que significó lucha, una huelga de varios meses de los empleados públicos y de los maestros, así como el enfrentamiento interno de grupos y de opiniones, y, sobre todo de una profunda polarización política de los habitantes, con respecto al tratamiento que le dio el Presidente Carlos Alvarado al proceso de aprobación de esta reforma impositiva. Lo cual debilitó su mediano o pequeño capital político, por el escaso número de diputados que su Partido Acción Ciudadana (PAC) alcanzó en el Congreso. Como país comparte características similares a las de todos sus vecinos: crisis ambiental, en este año la época de verano ha sido muy larga y se convirtió en sequía; el desempleo es el principal problema económico (12%), la violencia y el narcotráfico, entre otros. Es un panorama complicado y similar en muchos aspectos al resto del contexto latinoamericano.

La lucha por la aprobación del paquete tributario puso a prueba la institucionalidad democrática de larga tradición en este país. La cual se vio afectada negativamente, en especial la Asamblea Legislativa y los Partidos Políticos, y sobre todo la Presidencia de la República. Un año después de la llegada de este nuevo presidente se hacen balances de sus avances y retrocesos, y se considera que el Presidente no logra reponerse del debilitamiento que sufrió con este pulso político, por los resultados que obtuvo. La posterior dinámica que se impuso, una vez lograda la reforma, hace que su imagen se mantenga estable. La opinión de los ciudadanos respecto a su gestión es neutral, ni buena, ni mala. No así respecto a los Partidos Políticos y a los Diputados, a pesar de que éstos últimos han presentado y aprobado algunas leyes de beneficio nacional.

Una evaluación de este primer año de gobierno  presenta cifras sobre los diferentes problemas sociales en donde es la economía la que más preocupa y afecta a los costarricenses. Se concentra geográficamente en las provincias más alejadas del centro de país, con mayor cantidad de población rural pobre como son Limón, Guanacaste y Puntarenas. Situación que ha sido así desde hace varias décadas. La propuesta del PAC no ha realizado políticas públicas tendientes a revertir esta tendencia estructural.

En este complicado contexto es interesante destacar un resultado que resulta bastante positivo, si lo relacionamos con todo el marco nacional. Es el rechazo de casi el 90% de la población del país a la tenencia y uso de armas. En la Asamblea Legislativa se discutió un proyecto sobre la legalización y tenencia de armas por personas que lo demandan. Este poder apoyaba hasta un máximo de tres armas por persona. Sin embargo, el pueblo y la opinión pública rechazaron abiertamente esta propuesta. No aceptan que la solución de los problemas personales y de seguridad nacional se resuelva por la vía de las armas, y por lo tanto de la violencia. La solución no es la compra, tenencia y el uso de armas. Sino todo lo contrario, prefieren  que sean los valores democráticos como la paz, la educación y las instituciones nacionales como los Tribunales de Justicia y la Policía Nacional los responsables de mantener la convivencia, sin violencia, en esta nación tradicionalmente civilista y democrática.

Realmente es una buena lección de la ciudadanía al poder político establecido y sobre todo al Legislativo. Por su creencia y apoyo a una democracia basada en el diálogo, en la educación, en el voto y en los Tribunales de Justicia, y no en los poderes que ejercen la represión o el ejército. En este sentido la democracia nacional se ha fortalecido, con la opinión de los ciudadanos, una vez más. Es un buen resultado para la compleja situación social y política que está enfrentando este país.

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