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La seguridad ciudadana en crisis

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Barataria

El revuelo que se ha armado esta semana en relación con los nueve agentes de la Policía Nacional Civil que estaban al servicio de la seguridad del candidato a la Presidencia de la República Mario Estrada y los dimes y diretes que se han cruzado entre el Ministro de Gobernación y el Procurador de Derechos Humanos, ponen al descubierto la grave crisis de seguridad ciudadana que existe en nuestro país.  El cuestionamiento de la asignación de los elementos de seguridad pública a diversos funcionarios y exfuncionarios no es nada nuevo, sin embargo poco o nada se habla de que al mismo tiempo de que se asigne seguridad a estos personajes, la mayoría de la población tiene serios problemas de inseguridad.

Resulta curioso que una persona como Mario Estrada, a quien el sistema judicial considera una persona ligada al narcotráfico, y cuyos recursos económicos saltaban a la vista haya sido protegido por agentes de seguridad pública, policías nacionales, cuando muy bien podría haberse blindado o protegido por seguridad privada, dado que siempre se mostró como una persona solvente económicamente tal y como se le conoce en Jalapa.  Lo peor de este caso, que es paradigmático por no ser el único, es que la argumentación que se utilizó ante la Procuraduría de Derechos Humanos, para que librara el oficio al Ministerio de Gobernación, dista mucho de motivos más serios; no porque no lo sean en sí mismos, sino porque lo que se argumentó son problemas que sufrimos todos los guatemaltecos.

El Abogado del señor Mario Estrada, argumentó ante la Procuraduría de Derechos Humanos que su cliente necesitaba seguridad porque “constantes usurpaciones a sus propiedades, extorsión, amenazas y actividades ilícitas que ponen en riesgo su integridad física”, estos son problemas constantes que viven los guatemaltecos a diario y en los cuales ni el Ministerio de Gobernación, ni el Procurador de Derechos Humanos toman carta en el asunto.  Es que en Guatemala hay ciudadanos de primera y segunda categoría: Los ciudadanos que han sido funcionarios públicos o son figuras públicas, quienes aun teniendo recursos recurren al Estado para tener seguridad porque sienten que su integridad física se encuentra amenazada.  Y, los demás ciudadanos, el ciudadano “de a pie”, el “común de los ciudadanos”, quienes a diario son extorsionados, su vida cada día está en riesgo en un bus urbano, en una calle solitaria o aún en sus propias viviendas; quienes son invisibles ante el Ministerio de Gobernación y el Procurador de Derechos Humanos, que no exige eficiencia en la seguridad ciudadana que es su obligación.

Mientras los ciudadanos como Mario Estrada que gozaba de seguridad personal de la Policía Nacional Civil (quien sabe para qué propósito, si no es para saber los mismos movimientos de esta institución), miles de otros ciudadanos anónimos deben pagar extorsión por sus tienditas, sus ventas, la distribución de productos al menudeo; viviendo en constante temor de asaltos, aún de perder sus vidas, de que a sus hijos no les asalten o sean víctimas de la criminalidad.  Y ¿Dónde está la Seguridad Ciudadana?, solo imaginemos 9 agentes de seguridad para cuidar a una persona pública, que bien podrían estar al servicio de la comunidad.  Ya no digamos los demás agentes asignados a personas públicas, algunas con la debida justificación, pero personas como Mario Estrada ¿Qué justificación hay?  Si hablan de usurpaciones, extorsiones o riesgos de integridad física, pues evidentemente estamos hablando de lo que a diario sufre la mayoría de guatemaltecos.

Este caso pone en evidencia la crisis de la seguridad ciudadana que vivimos a diario los guatemaltecos, no hay presencia policial en casi todo lugar en donde estamos.  Podemos andar a cualquier hora en la ciudad de Guatemala y la presencia policial es imperceptible.  No digamos si hablamos de las carreteras en donde es casi seguro que no veamos una patrulla, a excepción de los retenes que se ponen con dos agentes policiales, que más dan temor que seguridad.  Así las cosas, es bueno repensar lo que en realidad tenemos y cuál es la propuesta seria de los candidatos a la Presidencia de la República sobre el tema de seguridad.  Ya estamos cansados de oír muchas promesas huecas sobre ello.  Recuerdo a Arzú hablar que la delincuencia de carteristas o asaltantes de calle, la solucionaría en un mes de tomar posesión, fue una farsa.  Otros diciendo que la delincuencia se combate con inteligencia y evidentemente no tuvieron porque la delincuencia creció.  Otros hablando de mano dura, pero más sinvergüenzas para robar que otra cosa.  En fin, no hay propuestas serias y la seguridad ciudadana, sigue en crisis.  ¿Qué propuesta tendrán los candidatos?

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