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Dulce Guatemala ¿cuál será tu futuro?

Sueños…

“Personas a quienes conocimos ancianas ya y que duermen hoy el sueño eterno debajo de la tierra, nos contaban que los últimos días de diciembre”, nos contaban que los días en Guatemala se volvían destemplados. “Como en aquellos tiempos no se hacían observaciones” de pronóstico, “nuestros lectores tienen que conformarse con el dicho de los viejos, de quienes tuvimos nosotros la noticia, y creer, sobre su palabra, que el día de Inocentes de 1792 faltó muy poco para que se cubrieran de escarcha los tejados de esta capital.”

Así, más o menos, empezaba Salomé Jil, su Historia de un pepe. Nos deslumbraba con la felicidad de estar tan cerca de la naturaleza “…bien sabido es, además, que en aquella época la novísima ciudad de Guatemala no contaba por las noches con otro alumbrado que el que proporcionaban generosamente a la tierra las estrellas del cielo.”

Ahora ya no es así. Estamos inundados de energías contaminantes, que alumbran artificialmente el planeta completo, anulando la luz natural, hemos inundado la tierra de cemento, madera muerta y hierro. Y podemos predecir el futuro. Así lo hace Christine Lagarde, Directora-Gerente del todo poderoso FMI. Vamos a seguirla para comprender algunos de los retos futuros para Guatemala.

Nadie duda que la profesora Lagarde es capitalista, que es liberal a ultranza. Por eso comprende que el futuro de una nación, y del planeta en su conjunto depende de la construcción de sociedades de mercados competitivos, con democracia pluralista, economías más resilientes e inclusivas y con el compromiso de proteger, ante todo y en serio, a la naturaleza.

En la agenda del próximo gobierno de Guatemala, y de cualquier país, tiene que estar la visión de “proporcionar a los ciudadanos las condiciones necesarias dentro de sus países para prosperar”[1]. La directora del fondo enfatiza que “…Las políticas macroeconómicas, junto con las reformas estructurales, deben asegurar el crecimiento y la estabilidad, reduciendo al mismo tiempo la desigualdad y gestionando los efectos de contagio transfronterizos.”

Que vea quien quiera ver. En Guatemala a los ciudadanos, en su conjunto, no se les proporcionan las condiciones mínimas para prosperar. Son enormes las masas de ciudadanos sin educación, salud, y que padecen desnutrición. Lagarde lo plantea claro, hay que generar políticas públicas claras que redistribuyan la tierra, gasten el 10% en educación primaria y secundaria de calidad. El crecimiento económico por sí mismo no basta, hay que avanzar en la búsqueda de la estabilidad social, reduciendo la desigualdad y gestionando el desarrollo transfronterizo en forma moderna y progresista.

Para nadie es un secreto que la situación geoestratégica a nivel mundial, y a nivel regional se ha complicado. Lagarde advierte que las políticas de las naciones tiene que abarcar la alerta para enfrentar la crisis financiera, militar y poblacional que se acerca rápidamente. Hay que prepararse para “hacer frente a los shocks externos” que nos amenazan.

La única salida es la unidad nacional, sí tenemos algún mínimo aprecio a la convivencia en una nación libre y de progreso.

Lagarde confirma que es indispensable “potenciar las capacidades de los ciudadanos, incluidos los jóvenes y las mujeres”, y en nuestro caso la enorme población indígena que tiene que ser respetada y promovida a una mejor vida. Se tiene que generar con prontitud “acceso a educación y capacitación, atención de la salud, infraestructura, finanzas y empleo de calidad.”

No puede faltar en la agenda del FMI el problema de la gestión pública. No podemos continuar la inercia histórica de gobiernos deficientes, sociedad basadas en la corrupción y la cultura de la evasión y elusión fiscal.

El mundo necesita una reorganización de la cooperación internacional para la paz, la protección de la naturaleza y la solución de consensos.

En general, la campaña electoral en Guatemala parece ser miope en torno a los grandes problemas de la humanidad. El futuro parece orientarse a un nuevo orden internacional, en donde pocos países tendrán la expectativa del progreso, mientras que la mayoría se convertirán en marginales, significando una carga para la sociedad y la naturaleza.

Solamente los países que se monten en la carreta de la cuarta, la quinta, … revolución industrial, podrán sobrevivir. Y no lo harán solos. Tarde o temprano se construirá la estructura del poder internacional, Rusia, Estados Unidos, China, Alemania, Inglaterra, Francia construirán las redes del poder tecnológico, militar y científico. Serán acompañados solamente por los países del tercer mundo que se preparen para hacer frente a los grandes riesgos del mundo: “el cambio climático, los cambios demográficos y las tensiones causadas por los conflictos y la migración.”

Podrá Guatemala salir del siglo 19, y modernizarse por fin. Podrá aplicar el plan de acción del FMI.

Los nubarrones anunciados en “La hija del adelantado”, 1866, se han cumplido, Guatemala no pudo deshacerse de la influencia de México, ni de la cultura medieval del terrateniente. Decía Pepe Milla: “El tiempo dará de sí y no faltará cómo hacer que vos y sólo vos gobernéis siempre. Lo que importa es salir del apuro de momento. Para lo futuro, debéis contar con lo que yo podré hacer, y sobre todo, con lo imprevisto.”


[1] La Agenda Mundial de Políticas de la Directora Gerente – Abril de 2019: Responsabilidad conjunta, beneficios compartidos – Plan de acción multilateral. www.imf.org

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