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Editado Para La Historia

La primera vez que visité Praga fue en agosto de 1980, después volví en 1982. Pero en esos años esta capital tan hermosa, llamada también la Ciudad de las Mil Torres, vive un triste momento de su historia. La ciudad se veía maltratada, sucia, gris y en ninguna de las guías turísticas se hacía referencia a la iglesia de Nuestra Señora de la Victoria. Después pude volver a Praga en julio de 1996 y tuve la impresión de que la ciudad se había quitado una camisa sucia, se había lavado el rostro y se había puesto una hermosa camisa nueva. Todo mundo en la ciudad estaba enfrascado en repararla, como para olvidar los últimos 45 años. La ciudad rebosaba otra vez de turistas de todo el mundo para apreciar sus múltiples monumentos y rica historia. Ahora en las nuevas guías turísticas no solo aparecía el Castillo de Praga, la Catedral de San Vito, el barrio de la Malá Strana, la famosa Calle de Oro o el Nove Mesto con sus hermosos edificios Art Nouveau o Art Decó, el cementerio judío, el Puente de Carlos, la vieja sinagoga: ahora de nuevo, y por primera vez en casi 60 años, las nuevas guías turísticas indican la visita a la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y de su bien más preciado: la imagen del bendito Niño Jesús de Praga.

Checoeslovaquia fue invadida por las tropas alemanas ya en 1936 cuando Nivelle Chamberlain, el Primer Ministro inglés de la época, negoció la entrega de los Sudetes checoslovacos a Hitler “a cambio de la paz” en Europa. Como ya sabemos el resultado fue contrario a lo que Lord Chamberlain esperaba. Hitler no solo conquistó los Sudetes como fue establecido por contrato, sino que invadió todo el país y, con ello, su capital: Praga. Ya desde ese momento se prohibió la visita de la iglesia Nuestra Señora de la Victoria para rendirle tributo al Niño Jesús. Después vino la conferencia de Yalta, el fin del Tercer Reich, los acuerdos de Cecilienhoff y, a pesar de que ya Checoslovaquia contaba con un nuevo gobierno democrático, la férrea cortina de hierro se abatió sobre el país y los soviéticos impusieron en el poder un régimen pro-estalinista al mando de Klement Gottwal, por nadie elegido, títere de Moscú. Como hicieran antes los nazis, el nuevo régimen comunista también prohibió visitar al Niño Jesús de Praga y sólo en 1993, con el fin del régimen comunista gracias a la Revolución de Terciopelo, pudo visitarse nuevamente al Niño.

La imagen del Niño Jesús de Praga se atribuye a un fraile llamado Fray José de la Santa Casa, uno de los cuatro frailes sobrevivientes del ataque de los árabes a un convento sito entre Córdoba y Sevilla a orillas del río Guadalquivir. Dice la leyenda que un día Fray José estaba barriendo y se le presentó un Niño de unos 4 años que le pidió rezara el Ave María. Al decir el Fraile: -“Y bendito sea el fruto de tu vientre” el Niño dijo: -“Ese soy yo”.

Más tarde se le volvió a presentar al Niño pidiéndole que hiciera una representación en cera que en todo se pareciera a él. Después de mucho trabajo logró obtener una imagen que sí se parecía al hermoso niño. La imagen tiene 48 centímetros de alto y está hecha de una armazón de madera revestida de cera. Representa a nuestro Señor en su infancia. Con la mano derecha nos dirige una señal de bendición y en la izquierda porta el globo de oro que representa el Universo coronado por la cruz de la redención de Cristo.

Antes de morir el fraile José advirtió a sus hermanos frailes que la imagen no era para ser conservada en el convento, sino que se la deberían entregar a una señora llamada Isabel Manrique de Lara quien, a su vez, se la regalaría a su hija Polixenia la que la llevaría a Praga, donde debía vivir después de casada. Posteriormente Polixenia se la entregó a los Carmelitas descalzos como la más preciada de sus pertenencias.

Los Carmelitas descalzos de Praga tenían su convento en la iglesia de la Santísima Trinidad, que se había construido a inicios del siglo XVII pero después de la victoria de la liga de los católicos sobre los luteranos alemanes en la batalla de la Montaña Blanca los carmelitas decidieron cambiarle el nombre a la iglesia, poniéndole el nombre de Nuestra Señora de la Victoria.

La Guerra de los treinta años (1618-1648) trajo nuevas vicisitudes a Praga con el retorno de las tropas protestantes en 1631. Al entrar en la iglesia los protestantes le rompieron sus manitas al niño y la imagen estuvo perdida hasta 1637, año en que el padre carmelita Cirilo de la Madre de Dios volvió a Praga y encontró la sagrada imagen. Obtuvo el permiso de reinstalar al Niño en un oratorio pero no se le permitió que se le repararan las manitas por la escasez de medios y el precio que ello representaba. Fue un general del imperio, Daniel Wolf quien, a pesar de sus dificultades financieras, pagó por la reparación de las manitas del niño.

La primera coronación del niño se hizo en 1655 marcando un hito importante en la ciudad de Praga. Al Niño Jesús de Praga se le atribuyen numerosos milagros, entre ellos el haber salvado la ciudad de las tropas suecas protestantes durante el asedio de 1639. En 1664 se creó una nueva capilla diseñada especialmente para albergar la figura.

Debido a la tormentosa historia de Praga la devoción del Niño Jesús ha caído varias veces en el olvido, sin embargo, esta devoción por el Niño Jesús de Praga se expandió por el resto de Europa y del mundo (en particular de América Latina), por esta razón encontramos numerosas estatuas del Niño Jesús de Praga en diferentes lugares de culto católico.

El Niño tiene casi 100 trajes con los que lo visten durante todo el año, siendo el más importante de ellos uno que fue cosido y bordado expresa y personalmente por la Emperatriz austriaca María Teresa, madre de María Antonieta reina de Francia.

En noviembre de 2009 el Papa Benedicto XVI visitó la imagen del Niño Jesús de Praga y le regaló una corona de oro que actualmente lleva sobre su cabecita. La coronación de la estatua del Niño Jesús se celebra anualmente el primer domingo de mayo. 

Praga además tiene muchos otros atractivos culturales y turísticos. La Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria se encuentra en Karmelitská 385/9, en el barrio de la Malá Strana.

Nuestra Señora de la Victoria en la Malá Strana, en Praga

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