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Día Internacional de la familia

Tanmi Tnam

La familia está constituida por el grupo de personas cuya importancia se comprende de distintas maneras, pero está allí y en cualquier parte del mundo. Su integración tiene mucho en común en todos los pueblos de la tierra, con variación posiblemente en valores y número de integrantes. En el mundo actual se encuentran familias con pocos y otras con muchos hijos, pero también las que no desean tener hijos. Gracias a las familias, continúa la humanidad sobre la tierra hasta donde las condiciones permitan que haya vida, su reproducción, los cuidados que necesita y las disposiciones de las parejas y los gobiernos. Al interior de las familias se viven y se trasladan valores como el saludo, el respeto, la solidaridad, la interdependencia con los seres vivos del entorno inmediato. En las familias se forman las niñas y los niños, aprenden a hablar, aprenden a vivir y a comprender cuál es el tratamiento que merecen todos los seres vivos que viven en los alrededores.

Este 15 de mayo de cada año, es el Día Internacional de la Familia, que debe propiciar momentos de reflexión sobre la importancia, los roles de la familia, las condiciones que deberían de tener para vivir con alegría, cómo los gobiernos deben tratar el bienestar de las familias a través de políticas públicas permanentes que lleven felicidad, desarrollo y tranquilidad a todas. Los centros educativos deberían dedicar varias horas para diagnosticar las condiciones actuales en que viven las familias, los problemas intrafamiliares, las aspiraciones de los miembros, los efectos de la emigración, las secuelas del alcoholismo en las familias y las consecuencias de la falta de educación y salud pública en distintos niveles.

Los gobiernos de los pueblos deben generar políticas permanentes para los integrantes de las familias según las edades, especialmente para los más vulnerables como las niñas y los niños, las mujeres y la población que forma parte de la tercera edad. Pero también es importante que cada familia debe esforzarse por vivir la justicia, la solidaridad, la paz, el respeto y el amor. El amor es uno de los valores que debería mover a cada familia para contar con un ambiente familiar lleno de aprecio que propicie la formación de las nuevas generaciones. En cada familia, el modelo a seguir son las madres y los padres porque les corresponde formar para vivir juntos en armonía durante los primeros años de vida de las niñas y de los niños. El ambiente familiar debe estar libre de conflictos y de prácticas excluyentes. En muchos casos las normas establecidas por el Estado no son compatibles con las acciones que tienen las familias de tener el trabajo como uno de los medios que sirve para fortalecer los distintos pasos que necesita el aprender a vivir.

Por otra parte, es necesario revisar el currículum escolar de todos los niveles para que apoye la formación de la infancia en el marco de los valores, el fortalecimiento de la autoestima, la formación de la identidad, el uso de los idiomas y la valoración de los principios y vivencias de los elementos culturales propios. La escuela debe presentar la pluralidad de hechos que hay en el mundo entero, que hay personas de distintas culturas, sociedades con diversidad de creencias y pensamientos, interpretaciones de la vida y varias formas de organización e integración de las familias. Estas deben rechazar el egoísmo, el desprecio hacia las personas, el mal uso de la libertad y la explotación desmedida de los recursos naturales. Guatemala necesita familias unidas, alegres, solidarias, trabajadoras y llenas de afecto.

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