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Los fallos de la CC

Guatemala Al Rescate

Durante 34 años la democracia en nuestro país ha tenido avances y retrocesos, lo que es normal cuando las democracias son tan jóvenes y éstas no se han podido consolidar, hoy, en Guatemala la democracia está atravesando una crisis política profunda en la que se producen actos de intolerancia por parte de diversos sectores en la sociedad, con el objetivo de mantener sus privilegios y prebendas, o se ocasionan desmanes por parte de funcionarios, especialmente de diputados y de alcaldes quienes, en el ejercicio de su cargo, abusan como si los cargos públicos para los que fueron electos, fueran de su propiedad; es en estas condiciones que han surgido en la vida política del país muchos partidos políticos que, en algunos casos, sobreviven una sola elección con un objetivo definido, aprovecharse de la posibilidad de llegar a ocupar puestos y enriquecerse a costa del erario nacional.

Es en este contexto que debemos entender el papel fundamental de los organismos del Estado y especialmente el de los entes de justicia, nos pueden o no gustar los fallos de la Corte de Constitucionalidad, pero los debemos acatar, porque al final, la CC es la última instancia de decisión jurídica en nuestro país, lo que si es cierto es que los asuntos que se le presentan para su resolución deberían ser resueltos en los tiempos que la propia ley define y sin ningún sesgo político, ya que al no hacerlo en los tiempos señalados, con su irresponsabilidad, generan desconfianza e incertidumbre en la población al no resolver rápidamente los asuntos políticos que inciden en un evento electoral, y, cuando se resuelve con sesgo político no se ayuda al fortalecimiento de la democracia, si no a debilitarla.

Y el mejor ejemplo lo tenemos hoy, a un mes del evento electoral, cuando ha sido frenada la participación de 4 candidatos presidenciales por parte de la CC, sin embargo en el caso de la Candidata Sandra Torres, emitieron una resolución no solo tardía si no ambigua con el simple propósito de beneficiarla en su participación política, este fallo sin lugar a dudas no solo  representa un contraste respecto a los fallos emitidos en contra de los otros candidatos presidenciales, si no que de igual manera refleja el desorden jurídico y la falta de responsabilidad de los magistrados por no haber resuelto con la anticipación debida, lo cual nos coloca en la disyuntiva de proponer una reforma constitucional, a través de una Asamblea Nacional Constituyente para re oxigenar nuestro sistema político democrático que se encuentra en una crisis profunda y necesita de una solución rápida y eficaz, para su propia sobrevivencia,  pero, sobre todo, hacer viable la consolidación de la democracia.

Desde su creación, la Corte de Constitucionalidad ha sido garante de la institucionalidad del país, se ha fortalecido y se ha mantenido firme entre las tormentas que desata la política y la justicia,  y, como todo ente integrado por seres humanos, han tenido aciertos y desaciertos y aun cuando algunas de sus resoluciones han generado polémicas y puedan o no gustarnos, siempre se ha acatado lo resuelto por ellos; pero una cosa es cierta, la CC existe para garantizar los derechos constitucionales de todos los guatemaltecos y defender nuestra Constitución Política en contra de cualquier abuso. Lo que no se vale es que, en un ente eminentemente jurídico, se resuelva con sesgo político.

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