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El arte de viajar en tren

Editado Para La Historia

El tren es un medio de transporte muy utilizado en todo el mundo. En Suiza, los grandes camiones remolques que atraviesan ese país deben subirse a trenes especialmente acondicionados para contaminar lo menos posible su país. Pero existen formas de viajar en tren que son realmente excepcionales y no puedo dejar de pensar en el famoso Orient Express.

Esta idea se debe al joven ingeniero belga Georges Nagelmakers (1845-1905), de la ciudad de Lieja, miembro de una familia con una gran fortuna comenzada por su abuelo, que fue el primer gran banquero de Bélgica. Afortunadamente para la historia y lamentablemente para Georges todo comenzó por el deseo de Georges de casarse con su prima hermana. Su familia, contraria a este matrimonio, lo envió de vacaciones a Estados Unidos. En el viaje en barco conoció a Samuel Cunard, fundador de la Cunard Line, empresa inglesa que se dedicaba al transporte marítimo entre el viejo continente y los Estados Unidos. En este barco pudo ver todo el confort que se le ofrecía a los pudientes viajeros para hacerles más agradable la travesía.

En los Estados Unidos, y como cualquier otro turista, recorrió el país y allí conoció la reciente invención de los vagones de trenes Pullman. Pullman era un joven inventor que creó vagones para el transporte de pasajeros acomodados que lo pudieran pagar, pero estos vagones carecían del confort al que estaban acostumbradas estas personas de abolengo, en particular para las damas que se quejaban de la falta de intimidad en estos vagones.

La idea nació rápidamente. Con los ajustes necesarios, podría crear una cadena de trenes que pudiera transportar a la clase pudiente en Europa de un país a otro. Fue así que nació la Compagnie Internationale de Wagons-Lits. Su familia otra vez estuvo contra este proyecto y con su fortuna personal y otros socios se lanzó a la tarea de dar vida a su proyecto, seguro de la viabilidad y éxito del mismo. Así nació el concepto “vagón-cama”

El primer viaje París Constantinopla (que sería Estambul a partir de 1922) salió de la antigua Estación de Trenes de Estrasburgo, conocida hoy como la Estación de Trenes del Este de París, el 5 de junio de 1883 ante una elegante, nutrida y curiosa muchedumbre que se reunió para descubrir esta revolucionaria invención del transporte. El viaje se hizo en 76 horas a diferencia de las 111 antes necesarias.

Estos vagones eran el súmmum de modernidad y refinamiento. Se les llamaba “El Rey de los Trenes” o “El Tren de los Reyes”. Tenían calefacción central, agua caliente e iluminación (que en aquella época era por gas), interiores tapizados en terciopelo, sabanas de seda, baños de mármol, copas de cristal, cubiertos de plata, salidas de baño con la insignia de la compañía bordada en seda, madera de teca, para la decoración interior vitrales de cristal de Lalique y caoba de Cuba. El Orient Express fue vitrina de expresión del Art Nouveau.

Con la llegada de la Primera Guerra Mundial, el gobierno francés requisicionó los vagones para el transporte de soldados. Al final de la guerra en 1918 ya no quedaba prácticamente ninguno de los famosos vagones que habían forjado la fama de la empresa. Uno de ellos, el que llevaba el número 2419, fue transformado en oficina por el Mariscal francés Foch para recorrer los diferentes frentes de batalla. Fue en ese vagón que el 11 de noviembre de 1918 se firmó el armisticio con Alemania, dando fin a esa horrible guerra que duró 4 años. En junio de 1940, ya con la Segunda Guerra Mundial, fue el turno de los alemanes de utilizar el mismo vagón para firmar la rendición de Francia en una humillante reunión con los franceses. El documento de rendición fue firmado por el General Pétain y Adolfo Hitler. El vagón 2419 fue llevado como trofeo de guerra a Berlín y en 1944 fue dinamitado por la SS ante el avance de los aliados.

El Orient Express volvió a renacer y nuevamente se puede utilizar. Hoy pertenece a la Société Générale des Chemins de Fer (SNCF), la compañía nacional de ferrocarriles de Francia. Se proponen 7 trayectos (cada uno tiene su nombre) que permiten llegar a diferentes destinos en Europa. A pesar de su precio elevado es una excelente opción para una inolvidable luna de miel o un viaje refinado por diferentes ciudades europeas.

El mito del Orient Express se construyó con su refinada y célebre clientela de antaño y más tarde con la famosa novela de Agatha Christie “El crimen del Orient Express”, asesinato resuelto por el sempiterno héroe Hércules Poirot (“no francés, belga”, como decía él). En 1974 grandes actores de la época se dieron cita para hacer una película inolvidable de esta gran novela de suspenso, entre ellos Lauren Bacall, Ingrid Bermang, Anthony Perkins, Vanessa Redgrave y Sean Connery entre otros.

Si su bolsillo se lo permite no dude en reservar en su próximo viaje a Europa un trayecto en el Orient Express. Sea parte del encanto, del lujo y de la historia de este emblemático tren.