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Cómo votar para el congreso (PARTE 4)

Evolución

Uno por uno he venido descartando partidos, indicando las razones de porqué considero que no debemos votar por sus listados de diputados, sean nacionales o distritales, las cuales podría resumir de la siguiente forma. No hay que votar por la UNE, por razones más que obvias; no hay que votar por partidos que son satélites de la UNE, ni por partidos ideológicamente afines, ni por partidos de izquierda por el peligro que representa esta ideología, ni por partidos integrados por mercenarios propensos a transigir con sea cual fuere el partido de gobierno y venderle sus votos, dotándole así de poder ilimitado. En mis artículos anteriores he venido enumerando los partidos que caen en alguna o varias de estas categorías. Empiezo por dos de los partidos que me hacía falta incluir como parte del análisis, Fuerza y Partido Productividad y Trabajo, que se incorporan al listado de los que podrían representar algún riesgo de transar votos en el congreso, das varias circunstancias como las siguientes. El presidenciable del PPT es una figura que ha parasitado de la política ya por varias décadas, habiéndose congraciado con diferentes partidos para procurar su subsistencia por medio de diversos cargos públicos que se le han otorgado, ya que ha fracasado consistentemente en cuanto a sus aspiraciones presidenciales y sus iniciativas partidarias personales. Aparte, ambos de estos partidos incluyen en sus filas a personajes poco más o menos conocidos, pero que ya han estado vinculados a la actividad política y burocrática, incluso reciente.

En el caso del partido Valor, la razón diría que por la oposición diametral entre sus presidenciables, sus diputados representarían una oposición sistemática, particularmente, a un eventual gobierno de la UNE. Pero eso no necesariamente es así, primero, por la falta de cohesión y coherencia de todo sistema político caudillista como el nuestro, y segundo porque, como sucede con prácticamente todos, incluyen en sus listados personajes de la política tradicional. Básicamente los mismos argumentos pueden decirse del partido Vamos, con la acotación de que también se han hecho cuestionamientos de personajes que integran sus listados a diputados y de su procedencia. El partido Humanista es uno que ha venido adquiriendo adeptos porque han logrado causar una buena impresión en ellos, a pesar que también han sido objeto de fuertes señalamientos (con o sin fundamento), pero, en lo personal, tendría algunas reservas al respecto por las siguientes razones. Su figura principal es una persona que se ha desarrollado en el contexto de la visión estatista e intervencionista que profesan los correligionarios de organizaciones como la de naciones unidas, por lo cual su posicionamiento ideológico me queda en duda, a pesar de haber expresado, de forma muy general, algunas ideas razonables como la necesidad de deslegislar. Aparte de ello, personajes de la vieja política, sobre todo de un partido históricamente corrupto, integran sus listados, por lo cual más bien dejan más dudas. En el caso del Partido Unionista, por una parte podría decirse que incluyen en sus listados algunas figuras novedosas y potencialmente aceptables, y que se supone que profesan una ideología contraria al socialismo totalitario de la izquierda; por otra parte, son conocidos sus antecedentes y tampoco se puede olvidar que durante el gobierno de la UNE forjaron con ellos una relación simbiótica para conveniencia de la administración municipal de la capital.

Restarían los partidos Creo, Encuentro por Guatemala, Visión con Valores, y Unidos. En el caso de EG, la diputada Montenegro y el diputado Lira, han hecho una labor, diría, aceptable, a pesar de varios desaciertos. Sobre el resto de sus candidatos no podría hablar de algún grado de confiabilidad. El partido CREO presenta algunas caras en principio decentes y algunas caras nuevas. Sin embargo, un antecedente de este partido es haberle vendido sus votos al gobierno de Perez Molina para aprobar la “Ley Antievasión” a cambio de que nombraran a Jorge De Leon como Procurador de los Derechos Humanos. Será de evaluar el riesgo si la actual administración de Creo caerá en esas mismas prácticas. El presidenciable de Visión con Valores, en apariencia tiene una trayectoria interesante y cuenta con cualidades positivas y algunas buenas ideas. Lo que habrá que evaluar es si estos planteamientos se transfieren o no a sus potenciales diputados, algunos de los cuales tienen la desventaja de quizá ser muy jóvenes y carecer de la experiencia o madurez necesaria para ejercer el cargo de diputados con la debida prudencia que amerita. Algo parecido podría decirse del partido Unidos, que también tiene algunas cualidades, en cuanto a dar la impresión de ser novedosos en comparación a toda la vieja política. Lastimosamente, en Guatemala aún no podemos votar por personas específicas y debemos votar en el contexto del nefasto sistema de listados, por un partido únicamente. En todo caso, será esencial mantener una minuciosa vigilancia y efectiva presión ciudadana a quienes eventualmente resulten electos.

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