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Discurso presidencial atípico

Poptun

El pasado sábado 1 de junio, bajo mucha expectativa tomó posesión Nayib Bukele, como presidente de la República de El Salvador, quien pasa a la historia como el mandatario más joven de esa Nación.   Es conocido como el “tsunami Bukele” por la arrolladora victoria  que obtuvo frente a los candidatos de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN);  campaña electoral que efectuó principalmente a través de las redes sociales donde capturó la atención de la juventud salvadoreña.

Bukele tiene un estilo muy particular, lo que demostró en el acto de toma de posesión:  En lugar de restringir el acceso al pueblo salvadoreño hizo un cambio drástico al protocolo tradicional al girar una invitación pública; además contrario a toda regla solemne, vistió sin corbata y en su discurso no saludó a los jefes de Estado presentes sino a todos los salvadoreños, a quienes los llamó invitados ilustres, así mismo de forma distinta a lo acostumbrado, manejó un mensaje inclusivo en lenguaje de señas. 

Su discurso rondó en torno a una metáfora en la que definió a El Salvador, como “un niño enfermó” que les toca a todos cuidarle y tomar un  poco de medicina amarga, así como sufrir un poco y tener un poco de dolor.  Y es que Bukele entre sus compromisos de campaña, propuso crear una comisión respaldada por un organismo independiente para combatir la impunidad y la corrupción en El Salvador, similar a la CICIG en Guatemala.

El Salvador es un país que sufre la misma enfermedad que padece el mundo: La corrupción.  Su ranking de corrupción es de 105 y en la lista publicada recientemente por los Estados Unidos sobre el Triángulo Norte que contiene el nombre de las personas sospechosas de ejecutar ese tipo de actos, figuran 11 salvadoreños.  Sin embargo, al igual que en el caso de Guatemala, en ese listado no figuran todos los empresarios y/o funcionarios que han cometido actos de corrupción, por lo que seguramente serán los casos que la Comisión contra la Impunidad que se fundará, va a investigar para que se juzguen y no queden en la impunidad.

Además expresó en su discurso de toma de posesión, que la justicia no es justicia, sino es igual para todos y que de nada sirve el dinero, si hay gente que tiene hambre y que los gobiernos deben trabajar para las personas más vulnerables.

Y es que en los países donde la corrupción se ha agudizado por parte de los funcionarios públicos y empresarios, no existe democracia en la aplicación de la justicia. La constante ha sido que la justicia no actúa sobre los ricos, con el rigor que se les trata a las personas con escasos recursos económicos, derivado del tráfico de influencias, las componendas y el fraude, lo cual motiva que esas acciones permanezcan sin juzgarse.  Existe exclusivamente una “justicia para pobres”, porque difícilmente se juzga «el crimen cometido por una persona de respetabilidad y nivel social alto en el curso de sus ocupaciones».

Ojalá subsista por todo el transcurso del período presidencial, el apoyo rotundo por parte de la ciudadanía salvadoreña que se evidenció en la toma de posesión a su nuevo gobernante, y certifiquen incondicionalmente las medidas que tomará, aun así sean amargas, pero que seguramente son ineludibles para remediar el cáncer que los corroe. La corrupción, tal y como se enuncia en la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, afecta infinitamente más a los pobres porque desvía los fondos destinados al desarrollo, socava la capacidad de los gobiernos de ofrecer servicios básicos, alimenta la desigualdad y la injusticia y desalienta la inversión y las ayudas extranjeras.

Buscar la participación de la ciudadanía e incentivarla a denunciar actos de corrupción es uno de los requisitos para luchar contra la corrupción, pero además es forzoso desarrollar un esquema de protección para quien tiene la valentía de combatirla, porque aquellos que se enfrentan al poder económico tradicional en defensa de intereses populares, siempre han sufrido la venganza de ese sector de poder, tal como se documenta actualmente en nuestro país.

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Lea más de la autora: http://elsiglo.com.gt/2019/05/28/informe-de-ee-uu-una-esperanza-en-la-lucha-anticorrupcion/