Home > Columnas > Murmullo o cordura en la política nacional

Murmullo o cordura en la política nacional

///
Comments are Off

Antropos

El murmullo es ese ronroneo que llega a los oídos como el aleteo de zancudos a la orilla de la playa. Aparecen de la nada y se esfuman con la luz. Dejan un zumbido que se alarga por unos instantes y pausadamente desaparece de nuevo en la nada.

La cordura es una constante de la vida humana y es considerada como uno de los valores vitales de la humanidad particularmente de las personas que establecen distancia a fin de reflexionar si el segundo paso a dar, es realmente seguro para continuar caminando por el sendero que se va.

Pensado así estas palabras, me atrevería a decir con modestia, que la praxis política en Guatemala, se mueve entre la cordura y el murmullo. Quizás uno más que otro muy a nuestro pesar. Si a la cordura le agregamos el sosiego, que se traduce en madurez y  sentido común, obviamente nos inclinaríamos  idealmente, por esta forma de proceder conductual. Sin embargo, lo que sobresale cotidianamente en la vida social, es el murmullo con profundos sesgos de desautorización moral del otro, como si de verdad el juzgador “orinara agua bendita”. El murmullo político es  una especie de regodeo vergonzoso de satisfacción maligna para dañar la imagen pública del oponente partidario. Es en pocas palabras, la calumnia convertida en ronroneo.

Significa que el murmullo político, prevaleciente hasta hoy en nuestra sociedad, ha contribuido a desgastar la política como institución social que busca a través de diversos mecanismos, resolver problemas sociales. Es una acción malsana y vergonzante que ahuyenta a los ciudadanos a participar políticamente. Y a su vez, fortalece a aquellos individuos que logran ostentar un puesto de poder, para aprovecharse indebidamente de los recursos del Estado, por aquello que la “vergüenza pasa pero la plata queda en casa”. Se hacen de oídos sordos, aunque las manchas de zancudos zumben a su alrededor.

Una sociedad en la que el murmullo político se convierta abiertamente en la forma de hacer política, no podrá abrirse al debate con apertura, dignidad, respeto y autoestima de las ideas acerca de los problemas sustantivos del país y de las formas que se deben asumir para dar saltos cualitativos en el devenir histórico. El murmullo o calumnia atrapa a las personas en el anonimato, en la matráfula, en el manipuleo, en las reuniones secretas en las que se traman argumentos de desacreditación. Son acciones conducentes a la desvalorización del otro, porque es la manera de escamotear el tratamiento de la vida nacional con objetividad y sin prejuicios personales.

La cordura en cambio, es la toma de distancia. Es el estudio, análisis y reflexión. Las palabras son pausadas, porque éstas antes se piensan para articular una manera de expresar posiciones.  No es la ligereza del murmullo, sino la cautela en un caminar en el que los pasos asientan los pies sobre una tierra firme y compacta. Es la superación del miedo, del infundio de la vergüenza y los temores, porque el cuerdo no se deja atrapar por el murmullo o la calumnia.

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor: http://elsiglo.com.gt/2019/05/29/el-derecho-a-la-utopia/