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junio 12, 2019

El criterio ético

Yo le sugiero a usted, amable lector, pensar en usted mismo, en sus hijos y en cómo se formaron. Piense también en los siguientes candidatos (he omitido a los de izquierda y los que quedaron fuera de la papeleta) y trate de imaginar cómo podrían haber sido cuando andaban por los quince años. Evalúelos desde un criterio ético. Danilo Roca y Manuel Martínez; Héctor Estrada y Yara Argueta; Estuardo Galdámez y Betty Marroquín; Roberto Arzú y José Antonio Farías; Guillermo Cabrera y Ricardo Sagastume; Luis Velásquez y Arturo Soto; Pablo Duarte y Roberto Villeda; Alejandro Giammattei y Guillermo Castillo; Isaac Farchi y Ricardo Flores A.

Al otro lado

El candidato político ideal tiene que empatizar en todo momento con el electorado, el cuál cada vez tiene menos tiempo para leer y se queda en una gran cantidad de veces en los titulares y en la imagen que recibe a primera vista, la primera impresión.

La politización de la justicia

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La pared estaba descascarada, no quedaba ningún rastro de pintura en aquella celda oscura de esa cárcel de Montevideo, sin embargo podía leerse pocos centímetros por encima de la litera una escritura, hecha con una caligrafía muy dispareja, que rezaba: La justicia es como las víboras solo pica los pies descalzos.

Para elegir gobiernos se necesita una gota de iluminación divina

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Hoy nos encontramos con los necios que quieren mantenerse en los cargos queriendo perpetuarse, cual dictadores. Se abrió la compuerta para ser opción de elegir, donde muchos ciudadanos, tomaron la palabra de que tienen el derecho de participar como candidatos, sin saber cuáles son sus atribuciones y que pretenden ir a aprender durante el periodo de su gestión y/o surgir nuevamente entre cuatro años para desempeñarse, con el aprendizaje de las malas crianzas de la corruptela o bien terminan de ser presa de la manipulación de los caudillos.

El espíritu poético de los océanos

Reivindico el rescate poético de los océanos, esa belleza natural que hemos de conservar y proteger, pues forman parte de nuestro pulso viviente, de nuestro propio sentir que camina y se regenera por estos espacios inmensos, escenario habitual de los más sublimes latidos, renaciéndonos a una biografía de sueños, que es lo que hace que la vivencia sea interesante.