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La gran estafa de TU MUNI

La Picota

Decidida a verificar la información recabada, con vecinos de la Ciudad de Guatemala, me dispuse a realizar todo el procedimiento para obtener una tarjeta prepago de la empresa SIGA, operadora del Transurbano. Acudí a un centro de emisión y, para mi sorpresa, mediante un sistema obsoleto me hicieron firmar un documento en donde voluntariamente entrego mis datos personales “no sensibles” para que sean utilizados por el emisor. Luego de obtener mi tarjeta y recargarla, procedí a utilizarla en un bus. Pude constatar la veracidad de las quejas por cobros de tres a cinco quetzales, dependiendo de la hora, que la operadora hace a los usuarios.

Unos años atrás, realicé una investigación sobre el gran negocio entre la administración municipal de Álvaro Arzú y el gobierno de Colom, con la venia de Manuel Baldizón y sus testaferros, quienes estafaron al Estado otorgando licencias de operación y entregando millones de quetzales para la compra de buses que nunca llegaron. Durante años, los transportistas cobraron subsidio sin dar el servicio. La tarifa autorizada fue de Q1.25 durante el día y de Q2.00 en horario nocturno, sin embargo, al destaparse el caso Transurbano, se canceló la entrega de ese subsidio. De esa cuenta, los transportistas, transgrediendo las tarifas autorizadas, empezaron a cobrar lo que se les vino en gana.

De los 1500 buses ofrecidos, solo alrededor de 400 prestan servicio. La deficiencia y los cobros no autorizados los sufren los guatemaltecos a diario, además de los malos tratos de los choferes. La administración municipal, encargada de la supervisión, se hace de la vista gorda, incumpliendo su obligación de supervisar a los operadores. El contubernio es más que evidente. Los abusos y el mal servicio son consecuencia de la gran estafa de Tu Muni.

Recuerdo que, cuando se inició el sistema prepago, durante el gobierno de la UNE, hubo protestas por la exigencia de pedir datos personales para obtener la tarjeta. Incluso se llegó a paralizar la emisión de dichas tarjetas, porque los ciudadanos no estaban de acuerdo con dar sus datos personales, pues se temía que fueran utilizados para fines políticos. Hoy, cuando se firma el documento, el usuario autoriza a que sus datos sean entregados a una empresa privada para el uso que a ellos convenga.

La Municipalidad de Guatemala es cómplice de la estafa que a diario sufren miles de usuarios del transporte público, como también fue partícipe del negocio junto al gobierno de Colom. Fuentes confiables afirman que Sandra Torres transó con Arzú el monto del subsidio para la compra de buses por 35 millones y los subsidios por servicios que no prestaron. La investigación sigue abierta pero, debido a la opacidad con que se manejan los fondos municipales, no ha sido posible destapar la cloaca unionista. El pueblo engañado con obra superflua, continua votando por los mismos y pagando el costo por un servicio deficiente que se traduce en caos vial.

El cansancio de la población es grande. Muchos empleados municipales han dicho que no apoyan a la administración actual. Si las encuestas están sesgadas, como suponemos, es probable que los resultados de las elecciones no les favorezcan. El sondeo realizado entre los usuarios del Transurbano, evidencia el malestar que se traducirá en votos de castigo en contra de la administración actual. Pronto sabremos si los guatemaltecos estamos dispuestos a continuar avalando la corrupción y la falta de servicios públicos eficientes o, votamos por el cambio.

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