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SEGUNDA VUELTA: PODER ABSOLUTO VERSUS PODER BALANCEADO

Evolución

Durante cuatro semanas escribí sobre la importancia de emitir un voto inteligente para diputados al Congreso de la República con el objetivo de que éste constituyese un contrapeso efectivo a quien resulte electo Presidente, incluso tomando en consideración la mayor probabilidad que tiene Sandra Torres. Hoy sabemos que la segunda vuelta la disputarán Sandra Torres y Alejandro Giammattei y también tenemos una idea clara de cómo quedarán conformadas las fuerzas políticas dentro de la próxima legislatura. En ese contexto, quisiera considerar la proclividad que presumiblemente tendrán ciertos partidos a forjar alianzas, apoyar iniciativas o simplemente negociar sus votos con determinados partidos a efecto de lograr la mayoría absoluta de 81 diputados requerida para aprobar legislación ordinaria, incluido el presupuesto general, así como la mayoría calificada de 106 diputados requerida para aprobar temas más trascendentales, incluidas iniciativas de reforma constitucional, dicho sea de paso, potencialmente peligrosas.

No es un tema que se reduce a la simpleza de izquierda o derecha lo que determinará el camino que decidan tomar las diferentes bancadas. Si bien el aparente posicionamiento ideológico es un factor, en realidad son elementos más complejos, tales como los intereses particulares de cada bancada, los que determinarán  la disposición que tengan para forjar alianzas y alinear sus fuerzas con otras, en función de sus particulares y mutuamente convenientes intereses. Dentro del análisis se incluye también el comportamiento que ha dejado en evidencia a los principales personajes de los partidos representados en el congreso, tanto en lo relativo a sus propias agendas como a su propensión a vender o negociar sus votos en el congreso con otros partidos políticos.

En ese sentido, me inclinaría a pronosticar que, en términos generales, las coaliciones de intereses por mutua conveniencia podrían quedar poco más o menos en las siguientes líneas. UNE (54), UCN (12), BIEN (8), Movimiento Semilla (7), Todos (7), Winaq (4), Prosperidad Ciudadana (3), URNG (3), Victoria (3), Movimiento para la liberación de los Pueblos (1). Estos serían los partidos más propensos a gravitar alrededor de la UNE y su eventual gobierno y sumarían alrededor de 102 diputados. FCN Nación obtuvo 8 diputaciones y a mi criterio es un partido que claramente puede hacer alianzas con el partido que gane la presidencia, sea cual fuere, y definitivamente no es el único que se puede volcar en ambas vías. Realmente no es aventurado pensar que, de ganar la presidencia, Sandra Torres tendrá una auténtica aplanadora a su disposición en el Congreso. En la otra línea, una lógica relativamente incierta diría que la corriente opuesta podría quedar poco más o menos conformada así Vamos (16), Valor (9), VIVA (7), CREO (6), Humanista (6), Unionista (3), PAN (2), Podemos (1), que suman los 50 diputados restantes. Por supuesto que no se puede decir que estas potenciales alianzas ya están predeterminadas o que sistemáticamente estos partidos y sus diputados se van a ubicar en estas posiciones opuestas, pero en términos generales hay una probabilidad lógica que así suceda.

He ahí la relevancia de la segunda vuelta presidencial. En caso de ganar Torres, tendrá una formidable aplanadora a su disposición en el Congreso de la República que le permitirá aprobar prácticamente cualquier iniciativa que le convenga, incluida la mayoría calificada requerida para temas muy trascendentales; y solo será de determinar cuál será su costo político y el costo para la población. En caso de ganar Giammattei, su poder desde el ejecutivo tendría un contrapeso sustancial en el congreso; y tendría que ser muy hábil para negociar o comprar los votos necesarios a los mercenarios de siempre para lograr impulsar su agenda en el legislativo. No tomo en consideración las cualidades específicas de Torres o de Giammattei, y entiendo que buena parte de la población siente, en mayor o menor magnitud, algún grado de desaprobación hacia ambos. Hago un breve análisis desde la metodología de la Teoría de Juegos y evalúo las implicaciones respecto del gobierno de ambos dada la integración del congreso que ya ha quedado definida. En síntesis, de ganar la presidencia, Torres tendría un poder prácticamente absoluto, tomando en cuenta también la afinidad de las cortes; mientras que, de ganar Giammattei, tendría un poder bastante más limitado por la oposición en el congreso. Mi sugerencia, piense muy bien su voto.

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