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Y cuando desperté, la propaganda aún seguía ahí

Lugar Hermenéutico

Sin ánimos de parafrasear el título del famoso microrrelato del connotado escritor Augusto Monterroso, es lo primero que se me vino a la mente hoy por la mañana al salir nuevamente de casa para el trabajo y observar la exagerada contaminación visual de las principales arterias de la ciudad.

Con excepción de los partidos UNE y Semilla, ninguna agrupación política ni candidato alguno que ya no esté en contienda electoral se ha dedicado a recoger la propaganda que coloco en arriates, postes, banquetas y en cuanto espacio público pudo promover su figura o la del símbolo del partido que le postuló.

Los hay de todas formas, colores, poses y van desde lo medianamente creativo, hasta lo que va sigilosamente tocando lo bufo, pues no se logra diferenciar entre la promoción de una candidatura o si bien es algún utensilio para el cabello, marca de ropa o pasta de dientes, pues al menos en el vinil todos se precian de una dentadura cuasiperfecta.

Más allá de lo que indique el articulo 219 de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que para mi gusto es un plazo demasiado permisivo en el cual se obliga a retirar la propaganda electoral a favor de las agrupaciones o de sus candidatos, es importante que la autoridad reelecta de la municipalidad de Guatemala inicie con una jornada de limpieza de toda aquella propaganda de las agrupaciones fuera de contienda y que incluso desaparecieron.  Aunque la Muni no está obligada por ley a realizar esta limpieza, hacerlo en este momento es una buena muestra de agradecimiento a sus electores.  

Esta limpieza debe hacerse cuanto antes, puesto que el aire tira al suelo los afiches en su mayoría plásticos y con la lluvia lo más seguro es que toda esa propaganda vaya a parar al ya colapsado sistema de drenajes de la ciudad, para muestra recordemos las grandes inundaciones de hace algunas semanas.

Volviendo al tema de la propaganda, no vendría mal una revisión del impacto de la contaminación visual en la ciudad de Guatemala que de por si tiene un alta densidad en cuanto al numero de los mentados mupis y vallas publicitarias, si a ello le sumamos los postes del tendido eléctrico, el pésimo cableado que hace enredaderas de esquina a esquina, las antenas de celular, solo por mencionar algunos ejemplos, podemos inferir una cantidad de elementos que producen afecciones y trastornos, más aun en el tráfico trágico del día con día.

Si quisiéramos profundizar en la radiación y los efectos que las antenas de electricidad y telefonía producen, seguramente lo conversaremos en una próxima columna.

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