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Ernesto González Valdés

¿Qué pasa dentro del aula?

Recuerdo que cuando aspiré a una plaza por oposición para entrar a trabajar en la universidad, me proporcionaban un tema de la especialidad, y tenía que impartir la misma en un tiempo determinado haciendo uso de los recursos tecnológicos de aquel entonces (retroproyector, filminas) ante un tribunal de docentes con altos grados académicos (todos pedagogos), además de responsabilidades administrativas (jefes de departamentos, decano/a), al final pasar a una ronda de preguntas de aspectos de contenidos, metodológicos, etc.

La necesidad de compartir el tiempo

Un alto necesario: todas estas reflexiones surgen de errores cometidos, porque soy humano, pero enmendables porque es necesario reunir esos pequeños espacios de felicidad, que aún estamos a tiempo. ¿Lo planificó usted, qué hará hoy (presente) que sea diferente al de ayer (pasado), para atender a su familia mañana (futuro)?

¿911?

Hay quienes consideran – respeto criterios – que el estudiante debería ser primero, en cuanto a atención, lo cual discrepo pero que no resta que dejen de serlo. Un auto (institución), no se mueve sino tiene combustible (docentes), por tanto sus clientes (estudiantes) no podrán ser trasladados por el mejor camino (formación para la vida). Luego, si los hechos fuesen así, donde hay preocupación en el profesorado mismo, ¿llamarías al 911?

¿Es mucho más fácil ser bueno, que justo?

En mis tiempos les comento, y no dudo que los derechos humanos se violentaban, pero para los padres (padre, madre, tutor) de hoy, la exigencia, el llamado de atención con elementos concretos y tangibles, con sanciones educativas que permitan reflexionar a los y las jóvenes, no están peleados con los Derechos Humanos. Casualmente en el artículo 26 de la Declaración Universal, acápite 3 plantea “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” Yo me inclino por pertenecer al bando de los justos (que es muy difícil serlo) y no al de los buenos. ¿Y usted?

El Bloody Mary

Más tarde el coctel fue retomado en el bar “Red Snapper” del hotel Saint Regis de New York y ayudó a su divulgación mundial el famoso escritor norteamericano Ernest Hemingway. Hemingway, como toda una pléyade de grandes intelectuales y artistas norteamericanos, vivió en París en los años 1920 a favor de un dólar sobrevalorado ante el franco francés como resultado de la reciente Guerra Mundial.

El lado amable de la vida

¿Por qué siento que sonreír me hace bien? En lo personal me genera un olvido al menos de las posibles preocupaciones, separándolas a un lado en el instante mismo del fenómeno que me motivo mostrar mi dentadura o alzar mi voz a través de una carcajada que si fuese en un local donde hay otras personas, tienden a mirarte con expresiones de llamados de atención.

¿Blanco o negro?, ¿O gris?

No me queda duda que cada docente puede tener sus propios ideales (metas, objetivos, intereses), principios, ideología (conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, una colectividad o una época), y que han de respetarse como ya hemos mencionado, como valor (insisto en el campo social, económico y político), pero inclinar “la balanza del fiel hacia un solo lado”, al menos para mí - como docente - no es pertinente. ¿Lo adecuado? Que sean los propios jóvenes los que analicen la problemática, investiguen, se documenten de todas las partes, lean con profundidad. ¡Enseñémosle, a los que nos corresponde, emplear adecuadamente el gris!

AL FILO DE…

Los estudiantes – sin importar edad - solemos tener siempre en nuestra memoria a los y las docentes más exigentes, los que nos comprendieron y nos hicieron sacrificar horas de sueño y de diversión, a los que nos educaron; a los otros que fueron superficiales y cuya nota me sorprendió acorde a mi mal desempeño, sencillamente no los recuerdo.

Servir o servil

Una persona que sirve debe ser diligente y dar respuestas con prontitud; una persona servil evidencia una baja estima y sumisión. Es posible que hayamos sido serviles en algún momento, que si bien no es pecado mortal, pero realmente piensa y cambia, reconduce tu comportamiento, tus metas y tus prioridades y serás una mejor persona.
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