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Juan F. Callejas Vargas

¡Increíble!, pero cierto

Los problemas políticos que nublan el porvenir de Guatemala, provienen de realidades como el hambre, la miseria y las desesperanza; pero aún más grave, provienen de la ignorancia irredenta de los interlocutores en nuestras élites dirigentes, quienes han establecido un mapa de la realidad en función de sus intereses por el poder y no por el bien común. No existe en el mapa, el foco en facilitar el logro de acuerdos “políticos” en favor de todos en el país.

Cinismo

En síntesis, se privilegia una ruta de mediocridad a la ya evidente mediocridad del maestro. El maestro, es claro; es el agente esencial en el proceso educativo para lograr capacidades que permiten superar los bajísimos niveles de entrega de nuestro sistema educativo actual, con su consecuente efecto negativo en el presente y futuro de quienes están obligados, ante las condiciones de mercado mundial, a tener una educación que les permita:

¿Por qué votar nulo? (3)

En conciencia clara de seguir luchando por establecer en Guatemala un Estado Democrático, Republicano y Constitucional, haré uso del derecho ciudadano y el poder que el voto nulo tiene para rechazar la propuesta electoral completa que ahora se me hace, con la claridad de buscar se genere un nuevo acuerdo político que haga realidad el ideal democrático que hemos de perseguir.

¿Por qué votar nulo? (1)

Basta saber que del total de municipalidades legalmente en competencia, hay 271 cuyos alcaldes aspiran a reelección y de éstas, por lo menos se cuentan 50 que van como candidato único, es decir que no hay competencia electoral ninguna. NO hay que ser muy imaginativo para inferir que es lo que pueda estar provocando estas circunstancias: 79.7% van a reelección y 50 son candidatos únicos de sus municipios.

Nuestro putativo proceso electoral

Hay otros que creen que este proceso electoral producirá el milagro de encontrar a los súper héroes que vendrán a solucionar los problemas nacionales, sin darse cuenta que ese puede ser precisamente el meollo del problema. Seguimos cultivando la idea de una democracia republicana en la que se relegan las responsabilidades del ciudadano y con ello sus libertades, a cambio de tener a quien echarle la culpa para no admitir y menos asumir la responsabilidad de su vida.

El voto nulo y su mediatización

El uso del concepto mediatizar es aplicable a la acción de que quienes le reconocen, pero no le confieren el valor sustantivo que la acción de “votar nulo” contiene, para la calidad de democracia que buscamos construir y por ello acuden a señalarnos a quienes si creemos en esta utopía posible cuando afirman: “porque fracasarían quienes, con una finalidad política o ideológica, y hasta subversiva, exhortaran a anular el voto” tal cual lo refiere el buen amigo Pérez en sus líneas del artículo del cual tome la parte textual.

El voto nulo (1)

Ningunear la idea del “voto nulo” significaría menospreciar su valor, no hacerle caso o no tomarlo en consideración. Este ninguneo puede deberse a una formación bastante pobre, no extraña en nuestro medio, tanto en términos de cultura general como de comprensión de la política en sus más excelsos ideales, sobre todo cuando se trata de los más altos valores democráticos en favor del bien común.

¿Atípico o anormal?

Reflexionemos, atrevámonos a enfrentarnos con la verdad que estamos viviendo: Este proceso electoral no se puede calificar como uno “normal”. Reconozcamos su enorme trascendencia en la vida del país. De él habrán de surgir las personas que administren el Estado de Guatemala. Con la sola excepción del Organismo Judicial, el futuro de Guatemala se definirá en junio próximo ¿Puede ser legítimo e incuestionable el resultado de un proceso anormal? ¿Hacia dónde vamos?

Guatemala al revés

Guatemala esta al revés y la mejor muestra es la validez con que estamos aceptando tres cosas fundamentales para el desequilibrio de nuestra nación: primero, un sistema político –partidos, autoridades y administradores del Estado– corrupto en un ejercicio electoral anormal que no conduce a ningún lado a nuestra Democracia Republicana y Constitucional;