¿Aborto o anticoncepción? ¿72 son suficientes?

Julio Abdel Aziz Valdez

No cabe la menor duda que estamos frente a una nueva realidad, los ciudadanos cada vez opinan más claro y para ello solo pueden hacer uso de los recursos que la sociedad y a lo mucho su sistema educativo ha proporcionado.

Amplia ha sido la campaña publicitaria de las 72 horas, que plantea ese término de tiempo para que una mujer violada pueda acceder a los servicios médicos de emergencia para evitar no solo la infección de enfermedades venéreas (incluido el VIH), sino embarazos no deseados, y aun cuando dicha campaña no lo anuncia específicamente incluye el acceso a la píldora llamada del Día Siguiente que algunos califican de abortiva y otros de anticonceptiva, dependiendo de cómo se ubiquen en la discusión.

Fuera de la misteriosa fuente de financiamiento de tan costosa campaña y la falta de caras visibles de la misma, el tema no deja de ser una preocupación real, ¿Cómo asistir a las mujeres que han sido violadas? Aun cuando los argumentos de número de victimas de tan deleznable hecho sitúan, según los responsables de la campaña (Grupo Multidisciplinar ver:

www.grupomultidisciplinariodsr.org) en un segundo nivel en todo el continente no es muy consistente, no cabe la menor duda que este es un problema social grave.

De la mano de este problema, y aun cuando nuevamente no lo mencionan abiertamente, está sobre la mesa la crítica a cómo nuestra sociedad “controla” la sexualidad femenina y luego los señalamientos fuertes contra las iglesias y la exigencia por un laicismo del Estado.

La discusión sobre el aborto es una constante a nivel del mundo occidental y especialmente en América Latina. Bueno, de ahí podríamos extraer la primera respuesta a nuestras dudas. Esta campaña está siendo financiada por aquellas mismas instancias que promueven la implementación de leyes a favor de la libre elección de parte de las mujeres sobre su maternidad.

Ahora bien, dicha campaña no se centra en el problema de la violación, menos aún en el castigo hacia los violadores que contradictoriamente al ser este tipo de organizaciones por definición de derechos humanos contrarían cualquier tipo de castigo físico, como la castración química (que en otros países se ha discutido) para el violador, pero ¡oh sorpresa! No plantea esto, sino a los efectos de la violación a nivel biológico y no en lo psicológico ni en lo social.

Las 72 horas no son para denunciar, no para solicitar ayuda psicológica, o menos aún para fomentar el cambio de actitud en cuanto a la cosificación del cuerpo de la mujer, vaya no cuestiona su uso desmedido en publicidad o el mismo hecho de que en las actividades de Huelga de Dolores ahora se usan shows de strippers, se centra en el acceso y uso de un medicamento sin mencionarlo.

Creo que si dicha campaña en realidad quiere abordar el tema del aborto, aun cuando el medicamento no lo provoque, debería hacerlo abiertamente y no suponer, como las campañas políticas encubiertas, que es mejor llegar con mensajes ocultos o que se sobreentienden. Es hora de elevar el nivel de discusión de la población.

La discusión sobre el aborto es una constante a nivel del mundo occidental y especialmente en  América Latina

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