Home > Vida > El mito de Marilyn cumple 90

Antonio Martín Guirado, EFE

Este miércoles se cumplen 90 años del nacimiento de Marilyn Monroe, uno de los mayores mitos sexuales de Hollywood, que bajo esa coraza de rubia despampanante y arrebatadora, escondía una fragilidad a flor de piel, producto de una infancia rota de cuyos fantasmas nunca logró escapar.

“Murió con 36 años dejando un imperio fascinante”, dijo Martin Nolan, director ejecutivo de Julien’s Auctions, la casa que ha lanzado una histórica subasta de objetos pertenecientes a la diva, en conmemoración de su 90 aniversario.

“Tuvo una infancia muy difícil. Creció en hogares de acogida mientras su madre estaba ingresada en un psiquiátrico. Nunca conoció a su padre. Se casó tres veces, pero nunca encontró la lealtad ni la cercanía de sus parejas. Escribía poesía para refugiarse del exterior”, explicó Nolan, gran conocedor de la vida de la artista.

“Era sumamente vulnerable e insegura. Por eso, para conseguir la fama, creó esa personalidad de mujer explosiva, voluptuosa y sexual. Levantó su propia empresa e hizo sus propias películas. Al final, quería escapar de todo lo que había logrado, pero era demasiado grande”, añadió el experto.

Nace una estrella

Norma Jeane Mortenson, hija de Gladys Monroe (montadora en varios estudios de Hollywood) y Edward Mortenson, nació el 1 de junio de 1926 en el hospital del condado de Los Ángeles, en Boyle Heights, un barrio de clase obrera.

Tras una infancia sumida en orfanatos, se casó a los 16 años con James Dougherty, un trabajador de la empresa aeroespacial Lockheed Corporation.

El matrimonio apenas duró cuatro años y se divorciaron en 1946, cuando Jeane comenzó a modelar en trajes de baño y a lucir su melena oxigenada,  dando origen a esa perfecta mezcla de inocencia y sexo.

Aquellas instantáneas se publicaron en revistas y llamaron la atención de Howard Hughes, el presidente de RKO Pictures, quien le ofreció su primera audición. Aconsejada por el agente Ben Lyon, prefirió escuchar al estudio rival 20th Century-Fox y firmó su primer contrato.

Adoptó aquel apellido por ser el de la familia de su madre y se impuso el sobrenombre artístico de Marilyn en recuerdo de Marilyn Miller, una de las actrices predilectas de Lyon.

La sesión de fotos desnuda que hizo en 1949 alcanzó un estatus legendario tras su publicación en las páginas de la revista Playboy, cuatro años después, lo que coincidió con el comienzo de su relación con la leyenda del béisbol Joe DiMaggio.

La pareja se casó en 1954 en plena racha artística para Monroe. Ni siquiera su rapidísimo divorcio, apenas nueve meses después, afectó su imagen y con The Seven Year Itch demostró de nuevo su innegable talento cómico.

Pero cada vez eran más frecuentes las quejas de los estudios sobre su comportamiento en los platós. No se presentaba a trabajar a tiempo, argüía supuestas enfermedades para ausentarse, mientras arreciaban los rumores sobre romances con múltiples celebridades de la época.

Pese a ello, Monroe luchó por demostrar que era una actriz seria (Bus Stop, 1956), a lo que contribuyó su matrimonio con el dramaturgo Arthur Miller.

Tras su divorcio con Miller, en 1960, Monroe rodó su última obra: The Misfits (1961), que supuso también el adiós de Clark Gable, otra leyenda de Hollywood.

Nada hacía presagiar su muerte aquel fatídico 5 de agosto de 1962, víctima de una sobredosis de barbitúricos en su residencia de Brentwood, California.

Murió sola, atormentada por sus depresiones y dejando esa eterna imagen de glamur y sensualidad, a la que siempre acompañará un imperturbable halo de misticismo.

Martin  Nolan Experto en Marilyn Monroe

“Era sumamente vulnerable e insegura. Por eso, para conseguir la fama,  creó esa personalidad de mujer explosiva, voluptuosa y sexual”.

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