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Si usted es un aficionado a la astronomía, lo primero que querrá hacer es comprar un telescopio. Es lógico, porque los aficionados a esta ciencia pasan muchas horas observando la luna, las estrellas y los planetas, y es un sano entretenimiento y hasta un remedio para borrar el estrés del día a día.

 Pero comprar un telescopio debería ser una de las últimas cosas que haga, aunque usted no lo crea. Lo primero es documentarse.  ¿Se ha fijado que hay varias formas y tamaños de telescopios? Pues bien, eso tiene una razón y es parte de lo que primero se debe comprender para luego decidir.

La primera pregunta que debe hacerse es ¿cuánto dinero quiero gastar en este aparato?  No nos engañemos, un telescopio serio no es nada barato.  Pero ¿qué es un telescopio serio? Es uno con el cual un aficionado puede ver con un buen grado de detalle los cráteres de la Luna, las bandas ecuatoriales de Júpiter, los anillos de Saturno, incluida la división de Cassini, las diferencias de tonalidad en el globo marciano, las 4 estrellitas que forman el trapecio en el interior de la Nebulosa de Orión,  el cúmulo globular M13, la galaxia del Sombrero a 28 millones de años luz, etcétera.

He mencionado algunos objetos a propósito, porque antes de adquirir un telescopio el aficionado se debe familiarizar con el cielo y esto puede llevarle fácilmente un año. Lo único que necesitará serán sus ojos o un par de binoculares de 10 x 50.  Si usted no sabe localizar M13 y no sabe ubicar Júpiter, algo me dice que su telescopio parará en el clóset, como tantos tristes casos hay de telescopios abandonados.  En preparación para sacarle el máximo a un telescopio, primero debe familiarizarse con el cielo nocturno, aprender los puntos cardinales, las constelaciones más brillantes, algunas estrellas clave para orientarse, el concepto de eclíptica para saber dónde buscar los planetas y tener un buen mapa o software para localizar objetos de cielo profundo. Un libro o curso básico de astronomía es recomendable.

Si ya conoce lo mencionado anteriormente, sí le sacará provecho a un telescopio. La apertura o diámetro del objetivo (tubo principal del  telescopio) juega un papel muy importante. Entre más apertura tenga, más será la cantidad de luz (fotones) que podrá captar y más detalles podrá ver. Un tamaño muy popular para los observadores es empezar con un telescopio de 5” o  6”con los cuales se pueden ver detalles del cielo exquisitamente.

Los oculares también son importantes, porque son los que amplifican la imagen. Los tamaños mínimos recomendados son: uno de 20 o 25 mm, uno de 10 o 12 mm y uno de 5 o 7 mm.  Además de los básicos puede comprar los que quiera; hay desde los más sencillos hasta los complejos con ópticas muy complejas que pueden costar lo mismo que un telescopio, como los TeleVue, por ejemplo.

Los observadores más exigentes adquirirán un telescopio de 8” (ocho pulgadas).  Un telescopio así es para toda la vida, uno que usted podrá usar años y años y no lo decepcionará.  Los cazadores de cometas buscarán aperturas más grandes entre 11” y 16”.  Decida la suya; el límite es el bolsillo.

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