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Educación: ¿Separada según sexo?

Recientemente (ABC, 30 jun 2016), con ocasión de la llegada a España de Michelle Obama, escribía María Calvo, presidenta de la Association Single Sex Educaction, que llegaba para apoyar la educación de las niñas dentro de la iniciativa Let girls learn, un proyecto destinado a favorecer y promover el acceso a la educación de niñas en todo el mundo, así como la lucha contra los estereotipos en las escuelas. Para ello, entre otras iniciativas, es sobradamente conocido el apoyo que expresamente ha prestado la esposa del presidente Obama a las escuelas de niñas. E insistía en que las escuelas solo para niñas son centros de alto rendimiento académico, donde cada niña es considerada única e irrepetible.

Tema interesante el de la educación separada según el sexo, que en muchos lugares se plantea como una opción valiosísima. No hace mucho se recordó este asunto, cuando el Tribunal Federal de Alemania confirmó que las escuelas privadas, cuya existencia está garantizada por la Constitución, incluye el derecho a la educación diferenciada –separados ellas y ellos-. Y aclaraban que muchos expertos recomiendan hoy en día esa separación; y que las escuelas privadas en Alemania -donde el Estado asume el 78% de sus gastos- pueden elegir de acuerdo con sus principios pedagógicos. Se trata del apoyo de la administración pública en su financiación, según un modelo similar a España o a las écoles sous contrat en Francia.

Y es que hay una tendencia a apartarse del apoyo absoluto a la educación mixta: es admisible, por supuesto, pero no es algo que no se pueda, y deba, matizar. Para no caer en un fundamentalismo de la educación mixta, a la que a veces se apoya sin darse cuenta de que, actualmente, hoy en día los expertos sostienen que la educación separada de varones y mujeres es beneficiosa para todos, comenzando por ellas. Por supuesto, con algunas aclaraciones.

Uno es el caso ya reseñado de Carolina del Sur, donde las autoridades señalaron que la enseñanza diferenciada es “una opción valiosa, porque los niños y las niñas tienen distintas formas de aprender”. Basándose en datos reales –también de otros países- comprobaron que ambos sexos son capaces de llegar a los mismos conocimientos; lo que ocurre es que la forma de aprender es diferente y consecuentemente debe ser diferente su modo de educación. Igualmente en Francia, por las mismas fechas, señalaban que la coeducación es, en ocasiones, un obstáculo, y planteaban la posibilidad de que también la escuela pública abriera clases separadas para ellas y ellos.

Los padres deben poder decidir lo que consideran mejor para sus hijos, sin que el gobierno de turno decida por ellos. Y la educación separada, pública y privada –aquí la polémica se centra en jóvenes de 12 a 18 años- es algo que los padres deben poder elegir. Y la razón es que es deseable un ambiente formativo sereno, en el que pueda desarrollarse la peculiar vida afectiva de cada sexo, particularmente en la adolescencia.

Hoy en día los expertos sostienen que la educación separada de varones y mujeres es beneficiosa para todos, comenzando por ellas. Por supuesto, con algunas aclaraciones.

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