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Astronomía de día              

Se llama fenómeno celeste a todo suceso que ocurre en el cielo, no importa si es de día o de noche. Déjenme dar un ejemplo. Un halo solar es un fenómeno celeste porque ocurre en el cielo. Consiste en un arco de colores que se forma alrededor del sol, cuando los días están muy fríos y húmedos, lo cual ocurre con cierta frecuencia en la estación lluviosa de Guatemala.

Este es un evento inofensivo, causado por cristalitos de hielo que se forman en las capas altas de la atmósfera a consecuencia de la baja temperatura que condensa las micropartículas de agua que hay en cierto tipo de nubes. Los cristalitos de hielo actúan como prismas naturales y hacen que la luz del sol se refracte, formando un aro de colores de 360 grados; en otras palabras, un círculo alrededor del sol.

La parte interior del círculo se ve muchas veces más oscura que el exterior, y algunas veces es muy impresionante. Si uno no sabe lo que es, causa cierto temor o cierto asombro. Repito que este fenómeno es inofensivo, es simplemente un fenómeno de refracción de la luz solar y no tiene ninguna consecuencia maligna para el ser humano.

Gracias a la popularización de la astronomía, ahora hay más personas que ya no se asustan, ya no creen que es el fin del mundo, sino lo toman como debe ser, un fenómeno natural. Pero eso no siempre fue así. Hace 28 años, cuando ocurrió el primero que me tocó vivir, el 8 de junio de 1988, todos salimos de la oficina y nos quedamos viendo hacia arriba, como en las películas.

Algunos de mis compañeros se veían preocupados, unos murmuraron “señales en el cielo, desgracias en la Tierra”; otros dijeron que era un eclipse. A mí me preguntaron qué era y yo no sabía qué decir. Sabía que no era un eclipse, porque no se había anunciado ninguno… pero no sabía qué era aquello. Fue un momento de incertidumbre y ansiedad. Hubo muchas llamadas a los periódicos, los reporteros salieron a las calles y tomaron fotos. Si uno lee periódicos de esas fechas en la Hemeroteca Nacional, puede ver imágenes de gente detenida en las calles, viendo para arriba. Fue una cosa espectacular, porque además no era solo un halo. Había varios que estaban entrelazados como si fueran el símbolo de las olimpíadas. Fue una fiesta de halos esa mañana. Yo no he vuelto a ver un juego tan complicado de halos como esa vez.

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) aclaró que no había razón para temer, y explicó su causa. El ingeniero Eddy Sánchez dio una explicación para calmar al público. Mientras tanto, en el Astroclub -el único club de astronomía que había en Guatemala-, don Roberto Caballeros Barrios, fundador del club, me dio una buena explicación del fenómeno, para que supiera qué era.

Desde ese entonces he observado más de 50, así como otros fenómenos de refracción de la luz solar, como parahelios (dos imágenes del Sol), nubes iridiscentes, glorias, arcoíris dobles y el elusivo green flash. Usted también lo podría hacer si está alerta. No se necesita más que sus ojos y ver para arriba. Algunos le llaman Astronomía de día.

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