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Guatemala necesita más Miguel Ángel Gálvez

Qué es el conocimiento si no un conjunto de conceptos que se almacenan en nuestra memoria a lo largo de la vida. Por eso, entre más conocimiento acumulamos, mayor será nuestra capacidad para entender y explicar los fenómenos que se desarrollan a nuestro alrededor. Ese conocimiento se refleja en nuestro consciente como imágenes mentales que nos permiten construir ideas con un ordenamiento lógico que, entre más fortalecido sea, también nos dará mayor capacidad de emitir juicios críticos. Y como todo en la vida está concatenado, resulta obvio que entre más capacidad crítica poseamos, también nuestra creatividad será mayor. Es decir que los pensamientos lógico, crítico y creativo guardan entre sí una relación directamente proporcional.

Hasta ahora se preguntarán por qué escribo esto. Pues simplemente porque en las kilométricas audiencias de la primera declaración en el caso Cooptación del Estado, como bien dijera el juez Miguel Ángel Gálvez, me han llamado poderosamente la atención porque sirven como un claro ejemplo de lo expuesto en el primer razonamiento.

Si hay quienes se preguntan cómo, pues solo hay que analizar los discursos argumentativos legales que hemos escuchado a lo largo de este proceso para darnos cuenta de ello.

En la mayoría de los casos de los argumentos de la defensa, tanto de los acusados como de sus abogados, lo único que podía percibirse fue rabia e insultos, porque de razonamientos lógicos, nada. Incluso pudo verse hasta ilegalidades, pues uno de los abogados defensores se encontraba suspendido por el Colegio de Abogados y aún así se atrevió a presentarse como defensor y sentarse a ejecutar su labor. En este caso particular solo hay dos probabilidades, o el abogado es un perfecto mafioso que aun sabiendo que cometía una ilegalidad se atrevió a hacer lo que hizo, o es un perfecto desconocedor de la ley. En cualquiera de los casos, a todas luces resulta ser un mal abogado, porque para serlo no solo se requiere ser hábil en el discurso sino también conocer y, sobre todo, respetar la ley.

En la mayoría del resto de los casos, la percepción que tuve es que los abogados tenían una evidente incapacidad discursiva, y si a eso agregamos el aparente desconocimiento de la ley, pues entonces saquemos las conclusiones lógicas de lo que cada uno de ellos puede representar como profesional del derecho.

En todo este caso, el único que verdaderamente está demostrando conocer a profundidad la ley, así como enlazar los razonamientos argumentativos que permitan llegar a una conclusión irrebatible, ha sido Miguel Ángel Gálvez, el juez de Mayor Riesgo B. Este personaje, cada vez que toma la palabra aburre a muchos, pero quizá sea porque el escaso conocimiento de sus perceptores no les permite entenderlo.

Entender esto es tan simple como explicar que alguien no le encuentre emoción a un deporte por el simple hecho de que desconoce sus reglas. Así, verlo siempre resultará aburrido porque no entiende lo que pasa en el juego.

Este es un problema de nivel nacional, que requiere la atención inmediata del Estado, pues si no se hace algo a nivel educativo, nuestros profesionales seguirán siendo como los abogados del caso Cooptación del Estado.

Por eso es que debemos promover cambios, pues Guatemala lo que necesita son más Miguel Ángel Gálvez.

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