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Amigos de la corte

Se trata de una institución cuyo desarrollo es aún incipiente en nuestro derecho. De acuerdo con Henry Campbell Black (Black’s Law Dictionary, Rev. 4th., ed., 1968), el amicus curiae –amigo de la corte, en español—, conlleva una intervención letrada amistosa ante una corte para recordarle un punto de derecho que ha escapado a su conocimiento y que pudiera ponerla en el peligro de cometer un error.  La presentación de un informe amicus curiae se realiza por terceros (ajenos al litigio) interesados en el caso. Este interés, sin embargo, aun cuando implicara falta de imparcialidad por parte de su autor, no demerita su calidad  de “amigo de la corte” porque con su presentación puede aportarle valiosos elementos de juicio, principalmente cuando se trata de puntos de derecho. Se considera, además, que tales presentaciones le permitirán al tribunal conocer los distintos puntos de vista que existen sobre el tema en discusión. En algunos tribunales estadounidenses, por ejemplo, se les reconoce especial utilidad para asuntos de naturaleza no contenciosa, circunstancia por la que bien cabe aplicarlos tratándose del control constitucional preventivo de las leyes, como sucede con los dictámenes y las opiniones consultivas en Guatemala, por ejemplo.

Refiriéndose a su utilidad en la jurisdicción constitucional, Juan Vicente Solá apunta que permiten “transformar una acción de inconstitucionalidad entre dos partes en un debate amplio sobre la inconstitucionalidad de una norma, ya que toda persona o sector interesado en el tema puede presentar un memorial sobre la cuestión […] planteada. Esto permite conocer todos los argumentos posibles sobre la cuestión, lo que facilita   la acción de los jueces […]. Evita, asimismo, que por alguna falla en la  fundamentación o en la argumentación del recurso […]  este no permita considerar plenamente la cuestión constitucional planteada. Finalmente, la amplitud del debate constitucional es lo que permitirá que el precedente constitucional que surja de la sentencia tenga verdadera ejemplaridad”. (Control de constitucionalidad, 2ª edición, LexisNexis, Abeledo-Perrot, 2006, página 315).

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