Editoriales

El viacrucis del transporte urbano

A lo largo de la historia, la humanidad se ha movilizado en las grandes migraciones entre continentes y ha encontrado mecanismos y formas de transporte, desde la invención de la rueda hasta alcanzar el transporte cotidiano en las urbes.

En la ciudad de Guatemala, fue el 16 de diciembre de 1927 cuando dio inicio el transporte urbano, con una sola empresa que brindaba el servicio. Pero en el año 1940 se reorganizó el sistema, dando origen a las rutas numeradas, las cuales fueron creciendo paulatinamente con el aumento poblacional de la ciudad, y desde 1950 hasta 1980 funcionaron con la numeración original.

En la actualidad funcionan, según la Procuraduría de los Derechos Humanos, 800 unidades del transporte urbano tradicional (los tomates), 350 Transurbanos y 350 Transmetros, estos de la Municipalidad de Guatemala.

Si se considera que diariamente se tiene un movimiento de aproximadamente 2 millones de personas que utilizan el servicio para poder llegar a sus lugares de trabajo y realizar sus gestiones y movimientos para acceder a trámites y servicios públicos y privados que se encuentran ubicados en la ciudad, dada la macrocefalia que padece nuestro país, es un problema al que se debe poner atención.

De acuerdo con los datos anteriores, se puede deducir que la problemática del transporte urbano es más que un déficit de unidades de transporte, si sumamos a ello las deficiencias que padecen la mayoría de autobuses, el sistema estructurado de extorsiones, asaltos y tarifas antojadizas que afrontan los usuarios, además de los asesinatos de pilotos, en los cuales muchas veces resultan víctimas usuarios del servicio; estos son temas de tipo social que no han tenido respuesta.

A esta situación hay que agregar que existen organizaciones del transporte urbano que reciben un subsidio del Estado, y aún así no llegan a cumplir con los objetivos de mejora del servicio. Es más, son motivo de confrontación, por la mala distribución del dinero entregado. Solo se beneficia a los empresarios del transporte, sin que se traduzca en una mejora para los usuarios en cuanto a calidad, acceso y cantidad de buses que permitan una mejor fluidez del mismo para llevar a cabo un servicio esencial para la movilización de la población que lo requiere.

El tema del transporte urbano ha sido abordado por diferentes gobiernos, sin que a la fecha se tenga una solución integral que permita un servicio adecuado para las necesidades de la ciudad y, por ende, de la población citadina que involucre la reducción del tráfico vehicular permitiendo un servicio oportuno seguro, eficiente y eficaz.

¿Hasta cuándo deberán nuestros ciudadanos comunes sufrir el viacrucis diario de tener que abordar el servicio urbano, encomendándose a los santos y a Dios por no tener la certeza de regresar a sus hogares sanos y salvos?

Redacción

Equipo de redacción

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