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Todd Robinson no nos sabe leer

La semana pasada en su cuenta de Twitter, el embajador de los Estados Unidos, Todd Robinson, lanzó varias preguntas a los guatemaltecos. Las formuló de manera inocente, como las haría quien no sabe de qué se trata el asunto, y no como el actor de primer orden que es él en el acontecer político guatemalteco. Me gustaría responderle a Robinson cada una de sus interrogantes, pero por motivos de espacio responderé solamente a una: “¿Cómo se debería ver Guatemala en el 2020? ¿En el 2030? ¿Cómo lo logrará?”

Por supuesto que la mayoría aspiramos a que nuestro país, dentro de 4 o 14 años, se vea mejor de lo que ahora está Singapur, esa joya asiática que nos impresiona por su desarrollo económico y social; pero desafortunadamente las cosas hay que verlas como son, y no como quisiéramos que  fuesen. Guatemala padece hoy una parálisis económica que se avizora crónica, como consecuencia de la decisión del Departamento de Estado de implantar aquí un sistema de corte socialista, labor en la que el embajador Robinson ha jugado un rol destacado, contraviniendo la voluntad de la mayoría de guatemaltecos, un pueblo conservador por excelencia.

La propuesta de reforma al sector justicia, en la que es obvia la injerencia de la embajada, es una de las muestras más claras de hacia dónde nos llevan las intenciones del Departamento de Estado, al tratar de imponer modificaciones racistas a nuestra Constitución, que únicamente traerán confrontación, violencia y más pobreza a nuestro país.

La agresión es en contra del Ejército vino antes, y después, tal y como advertimos hace cinco años que sucedería, vino la agresión contra el sector productivo; primero por medio de grupos de conflictividad y posteriormente, por medio del terrorismo fiscal que utiliza como peones a la CICIG y a un superintendente de la SAT de linaje marxista. A eso se suma la colaboración de otros países, como Suecia, que proporcionará cientos de millones de quetzales a organizaciones que solamente sirven para confrontar y destruir.

De no ocurrir un giro del destino en las elecciones presidenciales del próximo mes en los Estados Unidos -como creo que no lo va a haber-, en el año 2020 Todd Robinson verá, desde su oficina en la Secretaría de Asuntos Hemisféricos en Washington, cómo volveremos de nuevo a matarnos entre nosotros como lo dejamos de hacer hace 20 años. Y cada gota de sangre que se derrame, será responsabilidad del otrora embajador, por no haber sabido leer los entresijos de nuestra idiosincrasia, y habernos hundido de nuevo en el odio, en vez de permitirnos acceder al desarrollo económico al que todos los guatemaltecos tenemos derecho.

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