Editoriales

Se disparan las denuncias

Según datos del Ministerio Público (MP), últimamente se han disparado las denuncias contra hombres por distintas manifestaciones de violencia contra las mujeres. En solo 10 meses de este año se contabilizaron 1,015, solo en el área metropolitana.

Estas estadísticas dadas a conocer son un reflejo sobre la cultura de denuncia que ha ido creciendo, y las féminas agredidas, de una forma u otra, han encontrado un camino para buscar justicia.

Desde luego, la cultura de la violencia imperante tiene raíces profundas, desde el maltrato en el seno del hogar al cual son objeto los niños, quienes luego serán jóvenes y más tarde adultos. Esto se reflejará posteriormente, cuando los agredidos formen una familia, porque posiblemente replicarán ciertos patrones que les fueron heredados.

La cultura machista aún persiste en nuestro país, pero no en la gran dimensión de antes, donde el hombre era determinante en muchas situaciones. Hoy en día, la mujer ha equilibrado esa fuerza, porque hay leyes que le protegen, aunque en algunas ocasiones abusan de ellas para sobreprotegerse.

Lo cierto es que la niña desde pequeña debe ser objeto de protección, no solo en el seno familiar, sino en la escuela, la Iglesia y las entidades que tienen que ver con que llegue a tener un futuro que le sonría. Hay muchos casos de jovencitas que ya ni terminaron la primaria, porque fueron abusadas en el mismo seno familiar, o en el entorno social en el que estaban. Es tarea de todos proteger la integridad de las y los menores.

En muchas ocasiones, la violación causa serios daños a las mujeres que las sufren, no digamos cuando estas quedan embarazadas, cortándoles sus estudios y las ilusiones que tenían en otros campos. La formación de valores debe ser integral a los niños, para que vean a las niñas como iguales, que la formación sea con respeto mutuo, no que sean un objeto sexual, quizás como les veían antes.

La justicia debe enfocar sus baterías en aquellas personas que no respetan a las féminas, que abusan de ellas y en un momento se convierten en violadores en serie, y hasta terminan con la vida de muchas.

El número de denuncias observadas en 10 meses del presente año, y el número de condenas dan motivo a pensar que las mujeres del área metropolitana se animaron a denunciar y, en muchos casos, recibieron respuesta. Y quienes les causaron el daño están pagando en la cárcel su culpa.

Ser padre o madre es una gran responsabilidad, no se nos forma para ello, y esto implica no saber guiar a los hijos por un camino de bien, sobre todo formarlos para que sean útiles a la sociedad.

Quizás con estos datos muchos hombres piensen mejor las cosas antes de intentar dañar o violar a una mujer, porque tarde o temprano les caerá la ley, y ese acto que cometieron les puede representar muchos años en la cárcel.

Redacción

Equipo de redacción

Avatar de Redacción