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No hay astrónomo aficionado que desconozca la nebulosa de Orión. Es uno de los objetos más observados en todo el mundo. Cuando uno compra un telescopio, lo primero que pregunta es ¿Con este telescopio podré ver la nebulosa de Orión? Comúnmente no hay observación en la que no se dediquen unos minutos para verla, porque es muy fácil de localizar. Eso la convierte en uno de los objetos más populares de la astronomía amateur.

 Pues de esta nebulosa hablaremos hoy, porque, aunque es muy observada, son muy pocas las personas que se dedican a estudiarla, a conocer sus interioridades y sus propiedades. Empecemos con la distancia. Este ya es un objeto del llamado cielo profundo, es decir, más allá del sistema solar y sus alrededores. Las estimaciones más recientes de los astrónomos la ubican a 1,344 años luz, lo cual quiere decir que hoy la estamos viendo como era cuando los mayas estaban en su período Clásico Eardío. ‘Otra característica importante es saber el tamaño de la misma, el cual se estima en 24 años luz. Esto nos da una idea de que es una nebulosa grandísima, enorme.

Para una comparación,nuestro sistema solar cabría en un micropunto de la nebulosa, el Sol se vería apenas como un puntito brillante. También es muy interesante saber que en el interior de esta nebulosa se observan unas estrellitas queforman la figura de un trapecio. Son cuatro puntitos que son estrellas recién nacidas, las cuales se formaron ahí. Esto ayudó a los astrónomos a confirmar que las estrellas se forman por la condensación de nubes de hidrógeno, que alcanzan una masa crítica como para lograr un fenómeno llamado fusión nuclear, el cual enciende la estrella. Además de las estrellas recién nacidas se han encontrado, con la ayuda del telescopio espacial Hubble, decenas de protoestrellas con sistemas planetarios en formación, que en el futuro formarán planetas.

 Esto está sucediendo mientras usted lee este artículo, en una región catalogada como IC 434, que contiene además la famosa nebulosa oscura conocida como la Cabeza de Caballo, considerada uno de los tesoros más bellos del cielo. Uno podría dedicar meses a estudiar esta región, debido a que hay sutilezas, como la M78, una nebulosa pequeña, tipificada como de reflexión que es una de las más brillantes en el cielo. Otra característica interesante es el Loo de Barnard que es una nebulosa gigantesca que le da la vuelta a casi toda la constelación. No menos importante es la nebulosa IC 2118, cerca de la estrella Rigel, famosa porque su forma recuerda la cabeza de una bruja de las caricaturas y es conocida con ese nombre. Un astrónomo también debe saber la historia de los objetos del cielo. La nebulosa fue descubierta por Nicholas Peiresc en 1610, un astrónomo francés. En 1772 el astrónomo Charles Messier, catalogó este objeto como M42, porque marcaba con una letra M y un número correlativo, los objetos que no eran cometas y le estorbaban en sus búsquedas. En 1916, Guillaume Bigourdan, astrónomo del Observatorio de Toulouse, reclamó públicamente el descubrimiento de Peiresc.

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