Columnas

Honor a quien honor merece

El 3 de diciembre de 1945 fue fundado el Comité Pro-ciegos y sordos de Guatemala, institución privada no lucrativa, social y educativa que brinda servicios de excelente calidad en la prevención y atención de problemas visuales y auditivos.El 27 de octubre de 1998, el Congreso de la República le otorgó el título de Benemérito, por su encomiable labor que ha beneficiado a la población guatemalteca. El Comité está conformado por 39 programas y servicios, incluyendo 7 hospitales, 9 escuelas y 3 centros de rehabilitación, los cuales funcionan gracias al trabajo y compromiso de 650 colaboradores y a los fondos que genera la venta de billetes de lotería Santa Lucía.

Yo conocí el Comité en el año 2011 cuando ingresé al Centro de Rehabilitación Integral, allí me transformé, allí volví a nacer, allí me enamoré y comprometí con la organización, allí me quedé y allí quiero pasar mucho tiempo más, aportando y trabajando para todos aquellos que nos necesitan. Inmediatamente después de terminar mi rehabilitación me consiguieron una oportunidad de trabajo gracias al departamento de colocación laboral, me apoyaron en mis emprendimientos de negocios y en mis metas deportivas son de mis seguidores incondicionales. Hoy, laborando dentro de la institución he tenido la fortuna de conocer aristas y beneficios maravillosos pero poco conocidos, he sido testigo de efectos insospechados en las vidas de niños, niñas, hombres, mujeres y sus familias y he quedado prendado al ver cómo miles de guatemaltecos encuentran una mano amiga, un consejo, una palabra de aliento y sobre todo mucho consuelo cuando las cosas se ponen difíciles.

¿Cómo no sentirse dichoso y mostrarse agradecido con el Comité cuando están siempre dispuestos a apoyar, siempre pendientes de nuestros sueños y nuestros logros, siempre presentes en nuestras vidas? Sé que para mí y para muchos el Comité Pro-ciegos y sordos de Guatemala es un ángel guardián que nos cuidará, nos alentará y nos apoyará siempre para que aprovechemos nuestras habilidades y talentos, cómo nos enseñaron en sus aulas y cómo grabaron en nuestros corazones, mi gratitud eterna al Comité, a su junta directiva y a quienes forman parte de la institución.