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La Estrella de Belén

Todas las navidades aparece. Es uno de los símbolos principales de la época. La vemos en tarjetas, adornos, ilustraciones y anuncios. La vemos en las puntas de los árboles de Navidad, en los papeles para envolver regalos. Es como un recuerdo constante de algo que ocurrió en el cielo hace muchos años y está asociado a la Navidad. La estrella de Belén.

Muchos dan por sentado que es la estrella que guió a los Reyes Magos hacia el lugar donde había nacido Jesús. Pero para los astrónomos, que estudian las estrellas, la cosa no es tan sencilla.  Ellos se preguntan ¿qué estrella fue esa? ¿Es posible verla en un mapa estelar? ¿Es posible verla con telescopio todavía? ¿O fue una invención, un mito, una leyenda inventada posteriormente?  Revisando algunos registros antiguos, como lo es la pintura de la La Adoración de los Magos, del maestro renacentista Sandro Botticelli, fechada 1475, encontré que la estrella también aparece. Lo mismo en la pintura de Fillipo Lippi, en 1496, en la de Albrecht Altdorfer en 1530, en un mural de la basílica Santa Apolonia en Ravenna, Italia, fechada 546 DC y en muchas otras obras de arte que dejaron constancia del fenómeno. Por lo tanto, no se trata de una invención reciente.

Es notable el esfuerzo que se ha hecho a través de los siglos para no olvidar un evento que ocurrió en el cielo, simbolizado por la estrella, pero es muy probable es que no haya sido literalmente una estrella. Es más, estoy convencido de que no lo fue. La estrella es solamente un simbolismo para señalar que algo ocurrió en el cielo, bien pudo ser una conjunción de planetas, un cometa o una supernova. La gente de esa época llamaría estrella a cualquier objeto brillante que estuviera en el cielo sin hacer la diferencia de planetas y estrellas que se hace hoy en día.

Un ejemplo es el planeta Venus. En estas noches se encuentra brillando en el occidente y muchas personas creen que es una estrella.  Es algo normal.  En la época cercana al nacimiento de Cristo hubo una conjunción de los planetas Saturno y Júpiter, los más grandes del sistema solar, que debió haber llamado la atención de los observadores del cielo. En ese entonces se conocían como magos, astrólogos o sabios.  Dicha conjunción fue visible en el Este y está dentro del tiempo que pudo haber nacido Jesús. Pero nos encontramos con otro problema. No sabemos a ciencia cierta cuál fue la fecha del nacimiento de Jesús. Se celebra el 24 de diciembre por razones convencionales, fue una fecha impuesta por las autoridades religiosas de turno, no fue la fecha real. A causa de esta incógnita, los astrónomos no han podido descifrar el misterio de la estrella. Pero por aproximación se ha podido descartar que fuera una supernova, -muy a mi pesar, porque era mi teoría favorita- , o que haya sido un cometa, pues ambos objetos se pueden rastrear y nunca se han encontrado. Pero al final, saber cuál fue esa estrella no es lo más importante, sino lo más importante es haber guardado un registro en la memoria colectiva de que algo sucedió en el cielo hace más de 20 siglos. Algo que marcó un hecho extraordinario.

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