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Infraestructura en hospitales

editorial

Hace unos días salió a la luz el mal estado en que se encuentran los ascensores del Hospital San Juan de Dios. Desde luego, este problema se sabía a lo interno del nosocomio pero no había trascendido. Esta semana se presentaron en el hospital los supervisores de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) para determinar si dichos ascensores cumplen con lo estipulado sobre su buen funcionamiento y si podrían tener consecuencias futuras. En uno de estos ascensores se produjo la muerte de una paciente hace unos días, ya que se quedó trabado y, después de cuatro horas, los cuerpos de socorro llegaron en auxilio de las personas que allí estaban.

Hubo necesidad de abrir un boquete en la parte superior del ascensor para sacar a los cuatro  trabajadores, esto se logró pero lamentablemente falleció la paciente que estaban trasladando a otra área. El informe de la Conred da a conocer que estos ascensores tienen más de 30 años de funcionamiento. Y que a los mismos debe dárseles mantenimiento como primera medida y luego ver si se da la posibilidad de cambiarlos. En esa ocasión, cuando se produjo el incidente en el San Juan de Dios, se indicó que se llamó a la empresa que provee de mantenimiento a los mismos y nadie llegó. Días después la ministra de Salud, Lucrecia Hernández, dijo que se interpondría una denuncia en el Ministerio Público contra esta empresa, por los daños ocasionados. Han pasado los días y las autoridades técnicas ya hicieron una evaluación de los ascensores y están por buscar soluciones a este problema que puede volverse a repetir.

La población merece por lo menos contar con una buena atención hospitalaria, pero es el colmo que quienes dirigen el hospital no se hayan percatado de este tipo de situaciones o por lo menos advertirlas. Talvez pudo evitarse la muerte de una persona. Las autoridades de Salud deben también preocuparse por el funcionamiento de aspectos prioritarios, como el oxígeno, que no ocurran más fallas, porque en este mismo centro hospitalario ya falló una vez y dañó a los neonatos que allí se encontraban. Lo sucedido con los ascensores es un llamado de atención para que haya una supervisión continua de todo lo que funciona con electricidad y otras áreas, como por ejemplo la cocina y las calderas.  En Guatemala, a todo nivel, no tenemos la cultura de prevención y es importante que poco a poco se tome conciencia de la misma, porque quienes tienen a su cargo las entidades que brindan servicio a la población deben por lo menos tener las condiciones mínimas de seguridad.

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