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José Rubén El Puyo Zamora

No tengo nada contra los homosexuales; absolutamente nada. Siempre y cuando no traten de meterse conmigo. Y últimamente José Rubén el Puyo Zamora, uno de los más conspícuos homosexuales del país, ha hecho sumamente notoria una fijación que tiene hacia mi persona. Es obvio que el Puyo Zamora está obsesionado conmigo. Insiste en llamarme Ricón, un adjetivo que me sonaría halagador viniendo de una mujer, pero viniendo de El Puyo Zamora, prefiero decirle gracias… pero no gracias.

En lo referente a mi caso, se observa un marcado cambio en las preferencias de el Puyo, ya que soy un gato viejo, mientras que es bien sabido que el Puyo Zamora prefiere tiernos ratones de 16 o 17 años; como los que estuvieron involucrados en el incidente que el Puyo Zamora quiso hacer ver como un secuestro hace algunos años, y que no fue más que el resultado de una bacanal de sexo y drogas, que lo llevó a parar a Chimaltenango en pelota, inconsciente, e infectado con una enfermedad venérea. Él tiene la libertad de atorarse con las sustancias que prefiera -se sabe que la cocaína y el alcohol son las favoritas de el Puyo-, y también de convertir en candelero su cuerpo, pero hacerlo con jovencitos menores de edad no solo es asqueroso, pero además es delito.

Interesante personaje el Puyo Zamora, que también es un conocido chantajista disfrazado de persona de prensa. Hace dinero con base en la extorsión, utilizando como herramienta el diario elPeriódico. Yo mismo he escuchado el testimonio de varias de sus víctimas, y de quienes por negarse a serlo, han sido hostigadas en su diario los domingos. Su ingenioso sistema para lavar el dinero que obtiene de las extorsiones, utilizando para ello terrenos de Ocret, será por su importancia, motivo de una futura columna. Estoy seguro que Vargas Llosa se inspiró en el Puyo Zamora para crear al despreciable personaje Rolando Garro, de su novela Cinco Esquinas.

Como talentoso besador de traseros, José Rubén el Puyo Zamora ha puesto sus labios en el del embajador, en el del colombiano Iván Velásquez, en el de los vividores de los derechos humanos -de quienes recibe dinero- y muchos más; y ahora que soplan fuertes vientos de cambio, comienza a posarlos, de nuevo, en los de quienes él llama “notables empresarios”, a los que ha sableado con el chantaje desde su diario; ojalá que estos recuerden el daño que el Puyo Zamora les ha hecho.

Curiosamente, la pasión a la atención que el Puyo ha puesto en mi persona se ha incrementado de la mano del crecimiento que ha tenido Siglo.21 en los últimos meses, a pesar de los ataques de otros medios de comunicación, algunos de los cuales financian a el Puyo. También debo tratar en otra ocasión, el porqué del odio visceral de José Rubén el Puyo Zamora contra los militares. Y es que el general Horacio Maldonado Schaad fue un gran amigo y confidente de mi padre, quien me contó interesantes historias de alcoba relacionadas con una pariente cercana de el Puyo, que le confió el general Maldonado, que serán descritas en este espacio, en otra oportunidad. En caso de que José Rubén el Puyo Zamora necesite una satisfacción de mi parte por lo que afirmo en esta columna, él sabe en dónde encontrarme, aunque siendo un individuo que no tiene en su cuerpo un solo gene de don Clemente Marroquín Rojas -al contrario de lo que él presume-, dudo mucho que me busque.

P.S. Me refiero a una satisfacción en el campo del honor, por supuesto, y no de otra naturaleza. Aclaro lo anterior para eliminar de tajo cualquier ilusión que José Rubén el Puyo Zamora pueda albergar en alguna parte de su ser, con respecto a mi persona.

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