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Apoyo total al #Paro 8 M

Al momento de redactar esta columna, en Guatemala culminaba una jornada de manifestaciones convocadas por el Comité de Desarrollo Campesino (Codeca) y la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC). La movilización ocurre en el enrarecido panorama político nacional, confirmando la erosión del fallido modelo liberal democrático republicano guatemalteco, a cuyas puertas siguen tocando los aldabonazos de la refundación del Estado.

Posiblemente algunas de las consignas centrales de la movilización de ayer, como el pedido de renuncia del presiden te Jimmy Morales, tengan sonoridades de un radicalismo condenado a caer en el vacío en el espacio metropolitano, pero aun así tienen la virtud de expresar la ruptura orgánica de un segmento significativo de la sociedad, con el actual estado de cosas en el país. La crisis de hegemonía sigue madurando, pues, y tenderá a expresarse con formas más agudas y más extendidas, en la misma medida en que el proyecto militar-oligárquico de restauración conservadora carece de respuestas a la crisis política e institucional del Estado.

Tal es el panorama nacional en que se conmemora, hoy 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. La novedad en la conmemoración de hoy es la convocatoria al #8M Paro Internacional de Mujeres. Hoy se pondrán a prueba las capacidades de articulación de las organizaciones populares o sociales de extendida base femenina, así como de las organizaciones específicamente feministas, para difundir las justas demandas de las mujeres guatemaltecas, latinoamericanas y de todo el mundo.

Porque e sta es una Jornada de reivindicación de clase y no exclusivamente de género

De entrada, deben derrotar al vergonzoso intento del sistema de convertir esta fecha de lucha de las mujeres trabajadoras en un festejo comercial más, degradándola a expresiones de superficialidad y glamur mercantilista. En esta sociedad fetichista, esa pretensión banalizadora se apalanca en la inercia racista y machista que ayer mismo puso énfasis en las “molestias”, presuntamente causadas por las manifestaciones de las y los trabajadores del campo, llegados a la ciudad a ejercer su derecho ciudadano de petición.

El “No queremos flores, queremos derechos”, que corearán millones de mujeres hoy en todo el mundo sintetiza, precisamente, el sentido profundo de lucha que tiene el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Porque esta es una jornada de reivindicación de clase y no exclusivamente de género. Es verdad, no puede disociarse ese carácter dual de la lucha femenina en una sociedad como la guatemalteca. Porque el patriarcado y el machismo tienen la misma base material e ideológica que sustenta a esta sociedad: la explotación, la opresión, la marginación y la discriminación de unos seres humanos por otros seres humanos. Por eso, hoy, ni flores, ni chocolates: solidaridad y apoyo total al #Paro 8 M.

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