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La sorpresa de los militares.

#DiviFilius

El pasado día viernes cerró con una sorpresa: El Ministerio de Defensa decidió acatar la orden de la Corte de Constitucionalidad con respecto a que el ingreso del señor Iván Velásquez a territorio guatemalteco debe hacerse efectivo.  Los amparos interpuestos por el Ministerio de Gobernación y por la Cancillería guatemalteca fueron desechados por  el máximo órgano de interpretación jurídica guatemalteca.

Todo lo anterior significa varias cosas. Pero dos aspectos deben destacarse.  Lo primero que, por fin, luego de tres fallos consecutivos por pate de la instancia máxima, pareciera que la Corte comienza a ser respetada. De tal suerte que, si Iván Velásquez decide hoy mismo dirigirse a ciudad de Guatemala e ingresar por cualquier forma, aunque Migración, Cancillería, y el propio Ejecutivo entorpecieran la acción el Ejército podría entrarlo al país.  Segundo, se puede decir con toda certeza que en términos institucionales todo estaría volviendo a la normalidad: El Ejecutivo tendrá que recular.

¿Por qué?  Muy simple.  La actual administración del presidente Morales se sostiene empoderada gracias al apoyo del estamento militar.  Pero ahora, si el Ejecutivo no recula (es decir, sigue haciéndose ´la bestia´) ante lo emitido por la Corte de Constitucionalidad estaría jugando con fuego debido al histórico veto pretoriano. En América Latina, los militares han jugado un rol muy importante en términos de permitir las transiciones democráticas o ´vetar´ con el uso de la fuerza aquellos gobiernos que parecen poner en entredicho la estabilidad.  Sin el apoyo directo del estamento militar, la administración del presidente Morales queda debilitada y no me parece que saldrá abiertamente a insultar a los militares por acatar la orden de la CC.  No lo hará la administración Morales y tampoco la derecha política del país quienes siempre habían considerado al Ejército como el último bastión de reserva moral del país.

Será difícil para izquierda aceptar que esta actitud de acatamiento institucional en buena forma pone fin al desorden constitucional creado por el presidente Morales.  Y será además bastante difícil para la derecha reconocer que esta decisión le hace bien al país.  Aquí está precisamente la diferencia entre, defender por razones ideológicas a un actor políticamente relevante (el ejército) y reconocer una acción específica pero determinante que restaura el orden constitucional.  Ahora, el presidente Morales debe recular y sacar al país de la condición de ´golpe blando´ en la cual se encuentra.

Los militares han tomado bastantes decisiones equivocadas, en términos de derechos humanos, en términos de transparencia y en términos de no evitar coludir a sus miembros con el crimen organizado.  Pero, con esta decisión y en este caso en particular, lo militares guatemaltecos han hecho lo necesario.  Esto no tiene nada que ver con que directamente sus acciones beneficien la causa de CICIG.  Podría tratarse de cualquier otro tema y simplemente por el hecho de acatar una decisión proveniente de la corte máxima la decisión es, la correcta.  Si hubiera tenido que apostar, pensé que los empresarios harían todo lo posible para ´sacar´ al país de la crisis institucional en razón que, desacatos explícitos o implícitos hacia la Corte máxima no abonan para nada al tema de la certeza jurídica que tanto reclaman.  Pero no, fueron los militares, quienes no teniendo nada que perder hacen un esfuerzo directo para empujar al a restauración del orden constitucional.

La administración Morales ´jaló demasiado´ la correa y ha perdido a uno de sus más importantes socios.  Podría empezar a quedarse sólo y mostrar que esta ofensiva tiene pies de barro.

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