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´El juicio del año´

#DiviFilius

Los medios de comunicación hicieran brutal y morboso énfasis en el juicio de Joaquín Guzmán Loera. Si regresamos en el tiempo diez años y nos cuentan el descrito escenario,  posiblemente todos estaríamos pensando que detrás de su captura hubo un brutal operativo.  Y un dinosaúrico enfrentamiento con las fuerzas de seguridad federales (marina, ejército y policía federal).  Posiblemente también más de alguien pensaría que con Guzmán Loera tras las rejas, se podría dar el carpetazo final ´a la estúpida guerra contra las drogas´.  Algo más o menos similar a lo que sucedió cuando Alberto Fujimori enjauló al líder de Sendero Luminoso ´Abimael Guzmán´ concluyendo así de forma muy simbólica, la guerra contra dicha organización criminal.

Sin embargo, ya parados en pleno 2018 la realidad superó todos los imaginarios.   Guzmán Loera está sentado en el banquillo de los acusados dentro de una corte federal estadounidense y la violencia no cesa.  Es más, la expansión de las operaciones que corresponden a la organización denominada ´Cartel de Sinaloa´ no decrece.   Todo lo contrario, se expande.   Posiblemente eso es lo interesante del denominado ´juicio del año´.  En razón de todos los informantes y testigos que han declarado durante este proceso (buena parte de ellos antiguos miembros de la Federación de organizaciones denominada ´Sinaloa´) se ha producido una bola de nieve compuesta de información muy jugosa que no deja de sorprender. Y asustar.

Se confirma lo que se había dicho tantas y tantas veces.  Guzmán Loera no es la cabeza del cártel de Sinaloa sino su cara más visible.  Quien comanda, es Ismael Zambada ´El Mayo´.  Por más de 50 años en el ´negocio´ ha sabido mantenerse en las sombras y evadir todo el esfuerzo de autoridades mexicanas y estadounidenses.  Al mismo tiempo se ha mantenido muy al margen de la narco-cultura (son pocos los corridos que lo mencionan comparado con Guzmán Loera) y las recientes series televisivas en materia del tema narco no le otorgan un lugar de primacía.   ´El Mayo´ es lo poco o lo único que queda de la vieja generación de capos, denominados en el slang de la narco-cultura como  ´viejones´ o ´perrones´.   Guzmán Loera no fue sino la cara pública para desgastarse y desviar la atención.

Otro detalle muy interesante que ha salido a la luz durante este juicio es lo referente a los sobornos pagados en campaña electoral: Pero a nivel federal.   Hay que ser muy detallistas y explicar que en México se tenía toda la evidencia posible en torno a la colusión del narco con las campañas estatales y municipales, no así, las elecciones federales.   De lo anterior no se tenía mayor evidencia, prueba o indicador hasta ahora que los antiguos miembros de la organización criminal involucran directamente a Felipe Calderón así cómo a Enrique Peña de haber recibido sobornos directos.  Se habla de una ´caja chica´, propiedad del cártel que repartió sobornos por más seis millones de dólares.

A ver, en serio, ¿Aún creemos que la organización criminal denominada ´Sinaloa´ llegó a donde está sólo por obra y magia?

Esto es lo más interesante del juicio, confirmar la evidencia.  El narcotráfico mexicano se hizo poderoso en uso y abuso del Estado. Solo de tal forma puede explicarse el impacto del control institucional y la capacidad para operar que les caracteriza.   Este mismo detalle explica además la razón por la cual dicha organización (Sinaloa) ha sufrido tan poco en los últimos 12 años de la guerra contra el narco.  Estas dos acusaciones han sido ratificadas por el abogado defensor de Guzmán Loera.

Queda ahora en manos de la administración del presidente Andrés López Obrador profundizar en los señalamientos y si hay evidencia clara, por el bien de México, ya es tiempo de procesar a un expresidente.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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