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Los cinco sentidos

#ConversemosAcercaDe:

Trasladémonos por un instante cuando éramos adolescentes y aprendíamos del cuerpo humano y en particular de los cinco sentidos, asociado cada uno de ellos a un órgano. Te recuerdo:

La vista (la visión), asociado a los ojos; la audición a los oídos; el olfato a la nariz; el sentido del gusto a la lengua y el tacto a la piel. ¡Listo! Y surge la interrogante siguiente: ¿Funcionan todos a la vez ante una situación X, por ejemplo, un transeúnte que cruza una calle, por un paso de seguridad (o llamado cebra en algunos países) y va distraído haciendo uso de un celular con audífonos, además de visualizar la pantalla de este?

Esperando a que pongan la luz que me permite poner el vehículo en movimiento donde viajo y con mucha paciencia aprecio que el joven en cuestión, al cruzar, no visualizó en ningún momento su derecho de vía según el color del semáforo para él, sino que se trasladó cuando el grupo lo hizo (“si ellos se caminan, yo también”)

¿Qué sentidos posiblemente no le estén funcionando en ese período de tiempo que se traslada de una acera o andén a la otra? ¿Me ayudan? Comencemos: ¿La vista? Mmm, no me parece, se centra en la pantalla del celular; ¿la audición? Mmmm, sus oídos ocupados por audífonos prestando total atención de lo que escucha; ¿El olfato? No percibo que esté funcionando en este momento, al menos pasa a un plano secundario (a no ser que hubiese una alta contaminación de smog, producido por los vehículos); ¿el gusto? No logro percibir que esté consumiendo algo, luego otro sentido anulado y finalmente ¿el tacto?, lleva en sus manos el celular (que para muchos es un “hábito obligatorio”, ¡si no uso de celular, simplemente no formo parte de este mundo!) Haciendo un balance: la vista, no; la audición, no; el olfato, no; el gusto, no; y el tacto: tal vez. De sus cinco sentidos, no le funcionaban cuatro, es decir solamente caminaba con el 20 % de los mismos!

Conclusión: con el ejemplo antes referido, demostrábamos que no siempre funcionan todos los sentidos a la vez; ¿pero y en el caso mío que jugaba el rol de conductor? ¿La vista? Sí, veía a una persona indolente ante una situación que podía causarle daño, además de estar al tanto del cambio de luz del semáforo; ¿la audición y el olfato? Mmmm, mis oídos y nariz pasaban a un segundo plano al llevar las ventanillas cerradas; ¿el gusto? No, no consumía nada (tal vez necesitaba un poco de agua – aunque este líquido es insípido- pero la tensión me generó sed) y en el caso del ¿tacto? Primaba, no solo porque mis dedos sostenían el timón, mis pies en los pedales del vehículo, a la par de ello sudaba, ante esa persona que no mostraba un prevención alguna, del cuido de su vida.

Según el Instituto Nacional de Estadística de Guatemala en el año 2017, fallecieron por accidente de tránsito aproximadamente 1500 personas, por diversas razones; ¿será necesario que se cree además de la visión, audición, el olfato, el gusto y el tacto, un sexto sentido innato: la prevención?

TEXTO PARA COLUMNISTA
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