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No nos olvidemos de la pobreza

#PensamientoCrítico

La pobreza es un problema endémico en Guatemala, más del 60 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema. Los índices no se reducen en virtud que no existen estrategias de Estado claras para afrontarla. Sin políticas a largo plazo y proyectos cortoplacistas será imposible reducir la pobreza en el país. 

Cabe recordar que la pobreza está conceptualizada como la privación de bienestar. La UNESCO define la pobreza en términos absolutos y relativos. Siendo la primera una definición desde el plano económico, respecto de la cantidad de dinero para satisfacer las necesidades básicas. Mientras que la segunda, está definida respecto de un estándar de la calidad de vida.

De forma global, el mundo nunca había tenido una cantidad de pobreza tan reducida como el actual. Parte de ello fue que a través de la Organización de las Naciones Unidas en la Cumbre del Milenio los países se trazaron 8 objetivos para lograr el desarrollo para el año 2015. El primero de ellos era la erradicación de la pobreza extrema. Pese que todos los países latinoamericanos lograron reducir sus índices de pobreza, Guatemala fue el único país que en vez de disminuir los índices de pobreza los aumentó.

Las causas de la pobreza depende de muchos factores, pero sobre todo descansa en un modelo de Estado excluyente. Mientras que los resultados de las mediciones muestran que quienes sufren mayoritariamente de pobreza son los dos grupos más vulnerables en el país: las mujeres y la población indígena.

Wilson Romero Alvarado afirma que la pobreza, en su dimensión humana, conlleva la falta de alimentos, así como la ‘falta de justicia, falta de equidad, exclusión de participación política, alto riesgo de enfermedades, aumento de mortalidad infantil, vulnerabilidad ante los desastres naturales, violencia; así como negación de la cultura, la recreación y el descanso.’ En fin, concluye que es producto de la negación sistemática a los derechos humanos.

Guatemala se ha caracterizado por la sistemática violación de los derechos humanos, por lo que no resulta incongruente que la pobreza siga predominando. Lo que sí pareciera incongruente es creer que por existir un crecimiento económico en el país, en índices macroeconómicos, se cierra la brecha de la desigualdad económica, o incluso el de calidad de vida. Este crecimiento económico junto al crecimiento de los índices de pobreza solo refleja que la desigualdad se está incrementando, lo cual resulta preocupante ya que indica que la clase media se está convirtiendo en un grupo más reducido.

Indignante resulta la falta de compromiso de Guatemala –gobernantes y gobernados- de abordar el tema de la pobreza con responsabilidad y con una estrategia clara. Ha quedado demostrado que los proyectos aislados no están obteniendo los resultados deseados, pese que están mitigando consecuencias que pudieren ser más desastrosas. Sin embargo,     mientras se siga utilizando el mismo modelo seguiremos teniendo los mismos resultados. 

Hago un llamado para que en los proyectos de gobierno de los partidos políticos se aborde la reducción de la pobreza como un elemento medular. Mientras no se afronte con la seriedad que se merece, seguiremos condenados, como país, a no progresar.

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