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¡Año Nuevo, Vida Nueva!

#Emunah

Todos los años en la noche del 31 de diciembre las familias y amigos, en diferentes partes del mundo, se reúnen en sus casas para despedir el Año Viejo y recibir con regocijo el Año Nuevo. Esta celebración viene acompañada de diversas tradiciones: desde usar ropa interior amarilla o roja hasta comerse doce uvas, la maleta para viajar todo el año, o incluso quemar velas de colores para distintos propósitos.

Un día festivo en donde los brillantes coloridos fuegos artificiales y luces de colores resplandecen en el cielo, y las comidas tradicionales adornan las mesas, y las resoluciones del nuevo año nos dan la sensación de un nuevo comienzo. Una oportunidad para redimir errores, para lograr nuevas metas, para convertirnos en mejores personas, para perdonar y tener una actitud positiva hacia la vida.

El fin de año se ha caracterizado por ser un buen momento para tomar una pausa, hacer un balance sobre todo lo vivido, mirar hacia donde nos dirigimos, y reflexionar en los cambios o ajustes que queremos o necesitamos hacer. Una nueva temporada para empezar de cero y esforzarnos por cumplir y alcanzar nuestros sueños.

Las resoluciones más comunes de Año Nuevo son compromisos para dejar de fumar, consumir menos alcohol, prosperidad económica, viajar, pasar más tiempo con nuestros seres queridos y cuidar nuestra salud. Quizás la resolución más universal es el deseo de mejorar nuestra condición física, es decir, bajar de peso, acompañada con hacer más ejercicio y comer de manera más saludable.

Todos los años se repite la misma historia; a principio de cada año muchos exclaman con gran entusiasmo “¡Año Nuevo, Vida Nueva!” pero por diversas razones muy pocos logran esa vida nueva. Según la investigación realizada por la universidad británica Hertfordshire, tan sólo el 12 por ciento de las personas que se proponen algo para el año nuevo, logran cumplir sus objetivos.

¿Por qué será? Muchas veces los objetivos no son claros y concretos, y otras veces el trabajo, la familia, los amigos, y las actividades del día a día ocupan nuestro tiempo. Diversos estudios muestran que uno de los errores más comunes por el que no se logran las resoluciones es porque la mayoría no actúan para lograrlo o porque simplemente quieren hacer más de lo que realmente se puede.

Para tener éxito en esas resoluciones debemos organizarnos y planificar a largo tiempo, tener disciplina, perseverancia, constancia y paciencia. La mayoría de las metas requieren de tiempo para lograrlas y mantenerlas. Asimismo, al igual que el disco duro de una computadora, nuestra mente también necesita ser formateada para eliminar todo aquello que nos afecta negativamente.

Filipenses 4:13 nos dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Cuando decidimos incluir a Dios en nuestros planes nos atrevemos a más porque sabemos que el Señor nos respalda, siempre y cuando esas metas honren a Dios. En Cristo Jesús rompemos con los temores, inseguridades, los malos hábitos y caminamos en fe dando la milla extra porque Él nos fortalece.

Es cierto que, sin incluir a Dios en sus vidas, muchas personas han logrado conquistar sus metas y gozar de grandes éxitos. Una persona, fuera de Cristo, puede tener poder, dinero, popularidad, grandeza; sin embargo, la Biblia describe que el verdadero éxito está en hacer la voluntad de Dios, y el más grande de todos es que Jesucristo nazca en nuestros corazones para salvación de nuestra alma.

Según la Palabra de Dios la vida humana y la existencia del hombre sin Dios es vanidad. “¿De qué les sirve ganarse el mundo entero y perder la vida eterna? ¿Habrá algún valor terrenal que compense la pérdida del alma?” Durante su tiempo en la Tierra, Cristo demostró con su ejemplo que Él dependía por completo de su Padre en su diario vivir para obtener dirección, poder y provisión, y con obediencia cumplía sus instrucciones.

Jesús también enseñó que todo aquel que en Él crea será salvo y tendrá vida eterna. Este mundo es nuestro campo de entrenamiento para la vida venidera, así que, si en este año deseamos tener “Vida Nueva”, pongamos nuestra fe y esperanza en Cristo Jesús, como nuestro Señor y Salvador. Sigamos su ejemplo de hacer la voluntad de Dios, y entonces encontraremos el verdadero éxito.

La aplicación de los consejos Bíblicos nos ayudará a llevar una vida feliz y con propósito. Así pues, hagamos nuestra la siguiente resolución de Proverbios: “No te olvides de mis enseñanzas; guárdalas en tu corazón. Porque prolongarán tu vida y te traerán prosperidad… Confía en Dios, y no en tu propia inteligencia. Busca Su voluntad en todo lo que hagas, y Él dirigirá tus caminos.”

Deseo de corazón que pasen un feliz Año Nuevo al lado de sus seres queridos y que todas tus metas se concreten. Recuerden que siempre habrá momentos difíciles en la vida, lo importante es superarlos y seguir adelante con la ayuda de Dios. Deseo que en este 2019, el amor de Dios sea el primero al entrar a su casa, junto con su paz, gozo y todas sus bendiciones.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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