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La economía global versus el nacionalismo y el populismo

Nueva Sociedad

Con el surgimiento de la economía global se impusieron como normas generalizadas para las relaciones de producción y comercialización una mayor privatización y liberalización de los mercados de bienes y servicios a nivel general para producir, vender y comprar, con el fin de llegar a ser competitivos a nivel nacional e internacional. En realidad lo que ha pasado es que la producción se amplió y diversificó infinitamente y la competitividad como condición fundamental, hizo posibles estas novedades, pero a su vez, debilitó y redujo las posibilidades individuales, ante las dificultades de muchos de los productores y consumidores, para competir como lo exigían las nuevas condiciones económicas. La protección social de los Estados fue disminuyendo ante los ciudadanos, pues esto originó un debilitamiento relativo de lo público ante el avance de lo privado.

En adelante, los que no contaban con las condiciones necesarias y las competencias para poder participar en este mercado, se convirtieron en perdedores de este proceso, que les impuso grandes condicionantes con las que no contaban, como son una educación de calidad, recursos naturales e industriales o formación e inversión tecnológica en economía y en educación. Son las grandes mayorías de población. Este proceso globalizador hizo que los países que si habían invertido en educación y tecnología fueran los que mayores beneficios pudieran obtener. Se impusieron las reglas y la ideología del mercado: privatizador e individualista, no las del Estado: público y colectivo, como era antes de este cambio en las democracias fuertes que tendían hacia la igualdad. De ahí en adelante para todos, pero en especial para los que no estaban preparados, se impusieron mecanismos para una mayor estratificación económica y social.

Individualmente esto provocó en todos los países a importantes sectores de la población grandes avances, pues contaban los recursos para sumarse a este gran proyecto, pero también llenó de problemas a otros grupos, al no tener posibilidades materiales o una fuente de ingresos segura y estable dentro de esta nueva lógica del capital. Los marginó del mercado como productores y como consumidores al no tener capacidad para subsistir. A nivel político se sustituyeron y trataron de convivir las reglas del mercado con las del Estado, en lo que se refiere a la importancia y a la corrección de las disfunciones del mercado. Ante las consecuencias generadas por los efectos negativos en las personas, las políticas públicas sociales o proyectos económicos colectivos deben de actuar para hacer frente a la creciente desigualdad social que impone el mercado con estos criterios a los nuevos grupos de desplazados. Este marco económico hace que la pobreza aumente por un lado y, por el otro, se acreciente la riqueza y la concentración de ésta en pocas manos. Pues unos tienen todo: educación, competencias, medios de producción, dinero y tecnología para producir y competir, y, otros no cuenten con casi nada.

Con la globalización los protagonistas son las empresas multinacionales, empresarios, profesionales altamente calificados y de éxito, al igual que los países, pues los que tienen la hegemonía son la producción tecnológica, los movimientos de capitales y los mercados financieros. Se ha fortalecido lo privado ante lo público, o conviven ambos, lo internacional y lo nacional y las empresas con el Estado. Existe casi plena libertad de los capitales financieros para moverse por donde quieran, por ejemplo los capitales golondrinas, entran y sale de los países cuando quieran y cobran intereses altos, pues los gobiernos tienen grandes déficits de dinero, por lo que se ven obligados a recurrir al crédito como medio financiar algunas políticas públicas.

Los Estados se han visto superados por los flujos globales de capital privado, de producción, de comunicación de información, de tecnología y han reaccionado ante estos mecanismos que los debilitan para restablecer su legitimidad y eficiencia. Para renovar su presencia ante las presiones de la sociedad local o regional impulsan procesos de descentralización y modernización administrativa, que han tenido bajo impacto en la mayoría de los casos donde se realizan. Prestan atención a las organizaciones de la sociedad civil. Tratan de aumentar su poder de gestión sobre los flujos globales que se han organizado en instituciones supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial del Comercio (OMC) y las Naciones Unidas (ONU). El endeudamiento ha sido el camino para superar estas debilidades. Se impone el crédito como arma de desarrollo. En muchos casos han provocado las crisis financieras o el déficit público crónico.

Para el sociólogo español Manuel Castells,  desde finales del pasado y principios de este milenio,  se ha formado un nuevo sistema de gestión política en el que los Estados-Nación se han convertido en partes esenciales de una red institucional  en la que comparten la soberanía y decisión con otros tipos de organizaciones locales y globales, al que se ha denominado el Estado- Red, que es una red que está en parte apoyada por un sistema de información y comunicación electrónica de cada Estado. Los mercados de mercancías operan de la misma manera, sin ningún marco regulador que ordene a este fenómeno.

Además para José María Vidal Villa (2001), existe un Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) sin aprobar presentado ante la Organización del Comercio para el Desarrollo Económico (OCDE). Es un documento legal que propone una legislación mundial que opere en el terreno legal y jurídico y que regule las relaciones mercantiles y las de propiedad para darles seguridad y garantía a las empresas multinacionales, como  inversores para  normar derechos y deberes a los Estados Nacionales para no desaparecer y poder subsistir legalmente. Según Villa “Es realmente un tipo de documento que impone unas reglas del juego nuevas, de ámbito mundial y que se las impone ni más ni menos que a los Estados Nacionales”, lo que los hace perder parte de su soberanía económica de hecho y de derecho.

Para principios de este siglo resurgieron proyectos políticos para hacer frente a esta tendencia globalizante como es el populismo en muchos países del mundo: en Europa, Italia, en América Estados Unidos y más recientemente en Brasil con Jairo Bolsonaro. Con el nacionalismo tratan de superar las consecuencias negativas de esta globalización con medidas que le permitan, a los que sufrieron los efectos negativos de este fenómeno,  poder subsistir con actividades económicas tradicionales,  poco competitivas y anti ambientales como es por ejemplo la producción de carbón natural. O sociales como es la religión evangélica en Brasil al convertirse en una forma de vida de grandes grupos religiosos que determinaron con sus discursos religiosos conservadores que sus enemigos eran los izquierdistas. Hicieron de esto un discurso electoral y comercial que le dio buenos resultados en este caso.

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