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Carta abierta al embajador de los Estados Unidos

Sueños…

Distinguido señor Embajador

Don Luis Arreaga

Mientras Guatemala se hunde en sus contradicciones. Mientras el país se paraliza ante sus propias potencias y debilidades, parece que ha llegado el momento de enfrentar los grandes retos. Construir una nación democrática. La Embajada de los Estados Unidos, y el grupo de los países donantes de ayuda internacional, G-13, tienen una gran responsabilidad: apostar por el futuro o condenar, una vez más a Guatemala, en la miseria y el oscurantismo.

Ojalá usted, señor embajador y su gobierno sepan ver con claridad las tareas que tienen enfrente.

La prensa internacional anunció en diciembre, durante las fiestas de navidad, un posible e histórico acuerdo que puede poner las bases para la construcción de sociedades democráticas y estables en Centroamérica. Con la llegada de dos líderes verdaderos a la presidencia de México y USA, Andrés López Obrador y Donald Trump, es posible llegar a acuerdos que pongan las bases reales para la construcción de Estados democráticos y competitivos en la región. Y, dejar atrás las frases vacías y demagógicas de tanto político y organismos internacionales, que prometen todos los años el inicio del desarrollo.

Los presidentes de México y Estados Unidos están negociando un proyecto histórico. Sería el inicio de la construcción de Estados democráticos en la región. El resultado tendría que ser Estados que sienten las bases del desarrollo sostenible y resuelvan los problemas coyunturales pendientes desde la “independencia”. El quid del asunto está en cuáles serán los componentes del proyecto que le propondrán los presidentes del norte a los del triángulo del norte.

López Obrador y Trump tienen en sus manos, por primera vez la oportunidad de salvar estas naciones o hundirlas para siempre. Ya no hay tiempo. La inversión propuesta es sustancial para generar un proyecto histórico. Quieren invertir no menos de $5 mil millones de dólares. Son una cantidad suficiente para financiar los proyectos fundamentales para generar sociedades prósperas, educadas, solidarias y sanas. ¿Qué hacer?

  1. Invertir en proyectos que fortalezcan la independencia de los poderes de la república. Establecer nuevas constituciones, que reconozcan en primer lugar los mismos e iguales derechos para todos los ciudadanos y ciudadanas.
  2. Con funciones y objetivos diferentes entre los poderes del Estado, definiendo Estados laicos, democráticos y sin ejército.
  3. Que el presupuesto del gobierno, dedique anualmente, el 10% del gasto a la educación primaria y secundaria; el 10% a un sistema de salud de calidad; y el 10% a la protección del ambiente.
  4. Que la infraestructura se construya con una fisión de calidad, generación de empleos bien remunerados y respeto a las condiciones de la naturaleza y el resto de especies.
  5. Que los salarios de todos los trabajadores y los beneficios sociales sean iguales para empleados públicos y privados. Con el fin de garantizar oportunidades de consumo y bienes iguales para todos.
  6. Que los puestos de toda organización social no puedan ser reelegibles. Ni la presidencia de la república, que los diputados solamente puedan ser reelectos una vez, que los dirigentes sindicales solamente puedan ser reelectos una vez, etc.
  7. Que los sitios arqueológicos y las zonas protegidas de la naturaleza ocupen el 50% del territorio nacional y que no puedan ser transformados por el humano.
  8. Que el gobierno tenga como obligación alcanzar determinados porcentajes de cumplimiento de los objetivos del 2030 de naciones unidas.
  9. Que en un plazo de 10 años se elimine el analfabetismo, la desnutrición y salarios feudales.
  10. Que para promover la competencia de los mercados se realice una reforma agraria al estilo de los países capitalistas más desarrollados de la región y del mundo.
  11. Que no se invierta en militarismo y represión, sino en educación y derechos humanos.
  12. El muro no se construye en la frontera norte, se construye dentro de las sociedades generando una cultura de paz, trabajo, equidad y solidaridad.

Señor Embajador. Su gobierno tiene un gran problema, la solución la conocemos. Será verdad que quieren contribuir a la solución del problema, o solamente es un discurso sin contenido más para destruir a los pobres del mundo. Ojalá que tomen la mejor decisión.

Atentamente, Cristóbal Pérez-Jerez

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